INVENTARIO / jacinto santos verduga


Doce meses de amor
los tres últimos sin empleo
un hijo por llegar
dos hermanas distantes
Un premio grande y otro menor.
Todos mis amigos
presentes
Un par de zapatos
nuevos
Muchas malas noches
Dios y el diablo
conmigo
dos venas menos
varios vasos rotos
Una visita al psiquiatra
otra al cementerio
Y esta soledad en el alma
que parece un domingo
a las tres de la tarde.

martes, 16 de junio de 2009

Tanto soñé contigo / Robert Desnos


Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad.

¿Todavía hay tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero?

Tanto soñé contigo que mis brazos habituados a cruzarse sobre mi pecho cuando abrazan tu sombra, quizá ya no podrían adaptarse al contorno de tu cuerpo.

Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona y me gobierna desde hace días y años, seguramente me transformaré en sombra

Oh balances sentimentales.

Tanto soñé contigo que seguramente ya no podré despertar.

Duermo de pie, con mi cuerpo que se ofrece a todas las apariencias de la vida y del amor y tú, la única que cuenta ahora para mí, más difícil me resultará tocar tu frente y tus labios que los primeros labios y la primera frente que encuentro.
Tanto soñé contigo, tanto caminé, hablé, me tendí al lado de tu fantasma que ya no me resta sino ser fantasma entre los fantasmas, y cien veces más sombra que la sombra que siempre pasea alegremente por el cuadrante solar de tu vida.

Último poema

Tanto soñé contigo,/ caminé tanto, hable tanto,/ tanto amé tu sombra,/ Que ya nada me queda de ti./ Sólo me queda ser la sombra entre las sombras/ ser cien veces más sombra que la sombra/ ser la sombra que retornará y retornará siempre/ en tu vida llena de sol.

Robert Desnos

(Nacido en París, el 4 de julio de 1900, y muerto el 8 de junio de 1945 por la desnutrición y el tifus en el campo de concentración de Terezin, Checoslovaquia.

amigos



¿Somos amigos?-preguntó el joven cordero, en ese idioma que sólo entienden los niños.

El pequeño, de cara sucia y mirada triste, frunció el ceño y exclamó- ¡Pues claro! Pero si te vi nacer, eras una bolita peluda que no sabía ni andar.

Y sin embargo- contestó el animal- cuando crezcas me matarás para saciar tu hambre.

El niño guardó silencio durante unos minutos. Luego, sin mirar a su amigo contestó.

-Tranquilo, yo no me haré mayor. Una bomba me matará antes de que mi voz cambie.

-Pero si a ti no te pueden comer.- Respondió el cordero.

-No importa Bolita, para ellos yo también soy rebaño.

Dedicado a Claudia / Pablo Díaz


Poema de Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes de
"La Noche de los Lápices". (Junio de 1985)

(Claudia Falcone, una de las secuestradas aquella fatídica noche)

Hoy
me he quedado inmóvil observando en el recuerdo
el beso que se estrellaba en el muro.

Flor o acero. Ni ángel ni desángel.

Sólo la verdad desnuda.

La voz es un reclamo de amor y un instante duro.

Pero las manos no pierden el momento de tus manos.

¿dónde estás, en qué tiempo, en qué mundo te encuentro?

¿Hasta dónde estiro la mirada para verte?

Si me dieras una señal, el próximo 31 de diciembre
me llegaría hasta vos.

No creas que no te busco, no me olvido,
pues no hubo adiós; nos dijimos hasta luego.

Por favor, que las aguas del mar te traigan hasta mí.

O la soledad del otoño,
o las flores de la primavera.

Como quieras.

Pero no dejes de volver a lo que soñamos.

Si no es conmigo, ojalá que igual estés en paz.

¿Te acordás?

Habíamos quedado en ir de vacaciones
o de juntarnos todos los chicos a tomar cerveza.

Pero estoy solo, ni vos ni ellos han vuelto.

Y yo camino mirando a ver si los encuentro.

Me junto con sus madres, padres, hermanos,
tíos, amigos,
y no sé qué decirles, ¿dónde están las palabras para ellos?

Todavía no he aprendido a no desafinar,
¿y las idas a las villas?

¿Qué es esto de sobreviviente? ¡Por favor!

Que algún día los encuentre.


LA PLATA - ARGENTINA
1976 - 16 de setiembre - 2005

Capitalismo y socialismo | DIFERENCIAS


- Tu sabes cual es la diferencia entre el capitalismo y el socialismo ?
- No
- El capitalismo es la explotacion del hombre por el hombre; el
socialismo es justo al revés

Subversión inmóvil / Daniel Montoly



Necesito ser estremecido como un feto
que ve la luz de las manos
de un abortista religioso.
Me urge ser óvulo fecundado
por espacios jóvenes,
ser despedazado por los simples regimientos
de las máquinas autistas.
Por tiburones que agiten la sangre
dulce y fresca,
defecándose en lo insulso
con pujantes lágrimas de acero.
Demando un hito, me llamo arte,
¿Me reconoces, poeta viejo?

Trivialidades / Pablo San José Domingo


POEMAS ÉLFICOS

Se me ocurre que
no vivo en el mejor barrio de mi ciudad,
ni tengo uno de los mejores trabajos
-considerándolo socialmente, se entiende-
mi coche lo hubiera cambiado ya por una Citröen Berlingo
de tener dinero o posibilidades.
Este verano mis vacaciones no sobrepasaron los diez días
y en ellos no salimos de la provincia.
A mi familia desde luego
no le satisface semejante vida
con parecidas perspectivas
y equivocadas prioridades.
Pero bueno, aquí estoy para bien o para mal
y como pocas cosas puedo dejar de tener
o a ellas aspirar
puedo disfrutar de la lluvia, atardecido ya
con mi paraguas, esperando el autobús,
mojándome las botas agujereadas de cordoneras rotas
tranquilo al final de la jornada
dejar que el aire frío juegue con el paraguas,
tire de él hacia arriba,
lo incline a la derecha...
Arrimarme a la pared y dejar paso a los vecinos con prisa,
subir
y fijarme en sus caras:
la señora con sus bolsas de compra,
la chica guapa del pelo pintado de rubio, cara de niña
que casi me recuerda a alguien.
Y mientras suben y bajan el autobús arranca
a través de los cristales empañados va pasando la ciudad;
pienso y me siento bien,
caliente y adormecido en la máquina
hasta me da tiempo a saludar por la ventanilla.
Contemplo la vida de todos,
mis propios ritmos y latidos,
considero mi vida, tan poco complicada
y plena
aunque no viva en el mejor barrio
ni tenga el mejor coche
ni las mejores vacaciones
ni etc...
Se me ocurre que cuando llegue a casa y ponga el paraguas en la bañera
acariciaré al gato
y escribiré algún verso sobre estas trivialidades.

Me Declaro Desertor / Hugo Cuevas Moore


Hugo Cuevas Moore. Sacado de "Chuyma" nº 4. Boletín de la Acción Colectiva por la Objeción de Conciencia en Colombia Jueves,9 de diciembre de 2004

I
No quiero un ejército en mi casa
No quiero un ejército en mi jardín
No lo quiero en mi cuadra
Ni en mis calles
No quiero un ejército en mi país.

II
Me declaro desertor
Objetor de Conciencia
Enemigo de la Muerte
A mano armada
Enemigo de la institución
De la muerte entrenada
De las balas disparadas
De la violencia organizada.

III
Me declaro traidor
A la ley con bombas y granadas
Al orden con tanques y metrallas
A la vida en el gatillo
A las penumbras y al miedo
Al yo disparo y después veo

IV
Me declaro prófugo
De los cerebros bien lavados
De los jóvenes obligados
De la paz con muertos sin nombre
De las armas por encima del hambre
De mi país y su olor a sangre.

V
Me declaro desertor
Me declaro Humano
Me declaro amante de la vida
Luchador de la palabra abierta
De la verdad incoercible
De la justicia franca
Me declaro desertor
Me declaro humano.

VI
Quiero amigos en mi casa
Quiero flores en mi jardín
Quiero árboles en mi cuadra
Niños en las calles
No quiero ejército ni sangre en mi país.

Tengo la cabeza llena de niños / María Molina


Correo Tortuga - CGT Salamanca Jueves,14 de abril de 2005

TENGO LA CABEZA LLENA DE NIÑOS
Tengo la cabeza llena de niños
como un estirón de manga,
un principio de principio, un callejón, una manta,
un cuento, un ojo atento, una mirada atenta,
un beso de cuna y caña.
Tengo la cabeza llena de niños
porque, ¿de qué más puedo llenarla?
Si se caen de la bici son trocitos de hojalata,
si se ponen botas viejas pueden volar en los mapas,
si les escuchas el alma ella te habla y te habla,
porque sólo hay que escucharla.
Cuando les dices adiós, dicen que ya lo esperaban.
Y si les dices "nos vemos" no te creen,
porque de adioses tienen llenita la panza.
Y es que son los niños ricos,
ricos de caras amargas,
ricos en balas de acero, en golpes,
en "me voy a sentir muy solo",
en patadas, aguas frías y calambres en la espalda.
Tengo la cabeza llena de niños, de dibujos con montañas
al revés, soles en el suelo y plátanos en el cielo.
La tengo llena de mocos, legañas, varicela,
de calcetas de colores y cabezas despeinadas,
la tengo llena de rabia,
nunca quiero vaciarla.
Ojalá tu palabra se haga historia,
tu balbuceo palabra, y el colibrí nos alegre de alas.
Ojalá regales siempre tus flores
y les pidas a tus lágrimas,
que lluevan como petardos
en las calvas, bigotes y alfileres de corbata, de aquellos,
que con el mundo en un puño,
no entienden una palabra.



Este poema lo escribió María Molina al regreso de su primer viaje a México a finales de 1992. Cada imagen tiene un reflejo real, vivido con niñas y niños del DF y de comunidades
en Chiapas.

MILONGAS SOCIALES


Canción anarquista publicada en el Cancionero Revolucionario de Ediciones Tierra y Libertad (Burdeos, 1947).

MILONGAS SOCIALES
(Del Payador Libertario)
Grato auditorio que escuchas
al payador anarquista,
no hagas a un lado la vista
con cierta expresión de horror,
que si al decirte quién somos
vuelve a tu faz la alegría,
en nombre de la Anarquía
te saludo con amor.
Somos los que defendemos
un ideal de justicia
que no encierra en sí codicia
ni egoismo no ambiciones
el ideal tan cantado
por los Reclus y los Grave,
los Salvochea y los Faure,
los Kropotkin y Proudhon.
Somos los que propagamos
la libertad verdadera
detestamos las fronteras
porque indican opresión,
y por eso procuramos
que toda la masa obrera
no reconozca fronteras
y viva en completa unión.
Somos lo que combatimos
las mentiras patrioteras,
que provocan la desgracia
de toda la humanidad,
porque son la ruina entera
son las que engendran la guerra
sembrando en toda la tierra
la miseria y la orfandad.
Somos los que aborrecemos
a todos lo militares,
por ser todos criminales
defensores del burgués,
porque asesinan al pueblo
sin fijarse de antemano
que asesinan a sus hermanos,
padres e hijos, tal vez.
Somos los que despreciamos
las religiones farsantes,
por ser ellas las causantes
de la ignorancia mundial,
sus ministros son ladrones,
sus dioses una mentira,
y todos comen de arriba
en nombre de su moral.
Somos los que procuramos
la destrucción del dinero,
por ser éste el que al obrero
le priva del bienestar,
porque cayendo el dinero,
caerá la burguesía,
y reinará la armonía,
la paz y libertad.
Somos los que protestamos
contra las autoridades,
por ser de la libertades
el sempiterno panteón,
y nosotros, defensores
de una ideal tan sublime,
que todo aquello que oprime
buscamos la destrucción.
Somos, en fin, la vanguardia
del gran ejercito obrero,
que se despierta altanero
del sueño que adormeció,
que, despreciando gobierno,
capital y religiones,
alza por fin sus pendones
por su reivindicación.

Canto para mater (fragmento) / Vicente Zito Lema



Allí conde la que asoma
es la Cruz del Sur,
y vuela el gorri{on y el ruiseñor
canta,
y está ese río por encima morado
y en lo hondo de hojas como de sangre,
Allí donde la muerte era patrón y ley,
y el silencio en los labios
y los ojos cerrados
dañaban más que las armas,
allí fue que una mujer
alzada en su furor de amor herido,
(una mujer tan sola
que parecía muchedumbre)
salió a la vida,
salió para ser luz,
apenas con su grito
y el cuerpo abierto.

PEDRADAS CON MI PATRIA / Roberto Santoro



I

en esta tierra grande
de tanto golpe grande
de tanto odio grande
de tanta basura
de tanta locura
en esta tierra grande

en esta tierra llena
de tanta entrega llena
de tanto lema llena
de tanto escarnio
de tanto daño
en esta tierra llena

en esta tierra herida
de tanta culpa herida
de tanta sombra herida
de tanta astucia
de tanta angustia
en esta tierra herida

en esta tierra sola
de tanto molde sola
de tanta sangre sola
de tanta estrofa
de tanta mofa
en esta tierra sola

en esta tierra rota
de tanto grito rota
de tanto rito rota
de tanta bota
de tanto idiota
en esta tierra rota

III

hablando con honradez
humanamente hablando
algo anda mal
tranvía de mi corazón parado en la mitad del pecho

es preciso investigar
dar en el clavo
martillo poesía
proceder con primaveras

es preciso desabrochar la mano
desnudarla en la calle
entrar derribando la puerta de los hombres
segundo piso a la izquierda
expediente número ternura

llamado urgente
arrinconar la muerte con un beso
y no despertar sospechas
un asunto muy serio se subió a mi ventana

VI

mi patria está viva cuando escribo
se sale por el lápiz
invade mi camisa
muchacha
inventemos el amor con lo que queda
es necesario buscar
no perder tiempo

mi patria tiene forma de poema
hay que llevarla crucificada al hueso
ayudarla a salir
amarla y desamarla

entonces algo pasa
se cortó el hilo de repente
mi patria es joven como yo
tiene sus dudas

IX

los generales con los testículos plastificados
y los empleados copulando adentro de un cesto de papeles
y la gente que llora cuando se muere un arzobispo
y las mujeres desnudas arriba de los colectivos
y los estudiantes sietemesinos
y los políticos con diarreas de verano
y los funcionarios que no tienen calzoncillos
y los economistas fabricantes de inodoros
y los leprosos amantes de los secretarios
y los burócratas con derrames infecciosos
y los futbolistas atropellando con sus coches a los jubilados
y los presidentes comprando materia fecal en los remates

esto han hecho de ti
por eso yo arrojo mis pedradas
(De Pedradas con mi patria, 1964)

HOY / Roberto Santoro


Hoy
después de ver a una mujer
dejar caer a su hijo a través de una ranura
y disparar con su miedo a la oficina

Hoy justamente
que un militar le prendió fuego a una biblioteca
y un funcionario se masturbaba al pie de una secretaria

Hoy
precisamente hoy
que el juez de turno hizo pis arriba de los libros
y un colectivo mató una mariposa

Hoy que una muchacha me vendía su sexo por un café con leche
y yo le hablaba de poesía

Hoy
exactamente hoy
tuve que tirar el corazón por la ventana

Carta a Vicki Por Rodolfo Walsh


Querida Vicki.

La noticia de tu muerte me llegó hoy a las tres de la tarde. Estábamos en reunión... cuando empezaron a transmitir el comunicado. Escuché tu nombre, mal pronunciado, y tardé un segundo en asimilarlo. Maquinalmente empecé a santiguarme como cuando era chico. No terminé ese gesto. El mundo estuvo parado ese segundo. Después les dije a Mariana y a Pablo: -Era mi hija.

Suspendí la reunión. Estoy aturdido. Muchas veces lo temía. Pensaba que era excesiva suerte, no ser golpeado, cuando tantos otros son golpeados.
Si, tuve miedo por vos, como vos tuviste miedo por mí, aunque no lo decíamos. Ahora el miedo es aflicción. Se muy bien por qué cosas has vivido, combatido. Estoy orgulloso de esas cosas.

Me quisiste, te quise. El día que te mataron cumpliste 26 años. Los últimos fueron muy duros para vos. Me gustaría verte sonreír una vez más. No podré despedirme, vos sabés por qué.

Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad. El verdadero cementerio es la memoria. Ahí te guardo, te acuno, te celebro y quizá te envidio, querida mía.


5/10. Hablé con tu mamá. Está orgullosa en su dolor, segura de haber entendido tu corta, dura, maravillosa vida. Anoche tuve una pesadilla torrencial, en la que había una columna de fuego, poderosa pero contenida en sus límites, que brotaba de alguna profundidad.
Hoy en el tren un hombre decía: -Sufro mucho. Quisiera acostarme a dormir y despertarme dentro de un año. Hablaba por él, pero también por mí.

13/10 (Carta a Emiliano Costa, yerno de Rodolfo Walsh, en ese momento detenido).

Emiliano:

Al morir Vicki, la niña quedó en manos del Ejército. Después se la dieron a tu padre. Vicki quería que estuviera con nosotros. Hoy eso no parece posible sin desatar un conflicto familiar cuyas proyecciones son difíciles de calcular.

En consecuencia estamos proponiendo a tu padre un acuerdo que sin modificar esa situación de hecho, reconozca a los familiares de Vicki que son los que antes de su muerte tuvieron mayor trato con la niña -y por lo tanto se encariñaron más con ella- el derecho a verla y a retirarla dos días a la semana. Yo garantizo que ese acuerdo se cumpla.

De este modo podría ver a la niña regularmente, la memoria de la madre no le sería borrada y aquellos que la quieren podrían seguir viéndola.

Como por un lado temo que tu familia pueda oponer reparos, y por otro estimo que tu opinión es la que más puede pesar en la solución del problema, te escribo para pedirte que me apoyes en esta proposición. Por lo demás, te acompaño en tu dolor como se que me acompañás en el mío.

Te mando esta carta por dos vías. Una de ellas es tu padre, que está autorizado a leerla.

Espero tu respuesta. Un abrazo. CAPITAN

Javier Villafañe


El ojo de la uva engorda al vino
mientras la copa va creciendo en la mano
y las botellas señalan dos caminos
el del tinto y el blanco.

Yo me voy por el tinto
y no me pierdo, lo vengo transitando
desde que Dios es Dios y el Diablo es Diablo
y por el blanco a veces cuando insiste un amigo.

Y aquí me tienen con mis ochenta años
los riñones alegres activando el meado
quehacer de cada día, el recto no ha desviado

su placentero andar, el hígado sonriendo
la próstata dichosa y el corazón latiendo
en el pulso de un perro enamorado.

UNA MIRADA / HUGO F. M. OTERO



Una mirada puede ser una oración
un mensaje que intentas descifrar
un estilete que azuza al corazón
esa materia de fe que debes aprobar.

Una mirada puede ser un poema
quizá, colmado de amor y de poesía
o tal vez contenga una gran pena
que conmueva a tu alma en este día.

Una mirada puede ser tu mirada
reflejada en el espejo de la vida
si escarbas en el fondo y no hallas nada
no has abierto tus ojos todavía

QUIERO... SUEÑO / León Felipe



No me contéis más cuentos,
que vengo de muy lejos
y sé todos los cuentos.
No me contéis más cuentos.
Contad
y recontadme este sueño.
Romped,
rompedme los espejos.
Deshacedme los estanques,
los lazos,
los anillos,
los cercos,
las redes,
las trampas
y todos los caminos paralelos.
Que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero que me arrullen con cuentos,
Que no quiero,
Que no quiero,
Que no quiero,
Que no quiero que me sellen la boca y los ojos con cuentos,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero que me entierren con cuentos,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero verme clavado en el tiempo,
que no quiero verme en el agua,
que no quiero verme en la tierra tampoco,
que no quiero, a su ovillo, como un hilo de barba sujeto.
Quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento...
quiero... ¡quiero!... sueño... ¡sueño!
Soy gusano que sueña... y sueño
verme un día volando en el viento

LA CALLE DE LOS SUEÑOS PERDIDOS / Enrique González Tuñón


"Dios creó al hombre para que fuera feliz"
Tolstoi

Un hombre ha perdido un sueño y no lo puede encontrar.
Muchos seres perdieron un sueño. ¿Cuántos siguen el rastro del sueño
perdido?
Un sueño puede perderse de día o de noche, a la hora indecisa de la
madrugada, en la calle, en la casa, en un hotel, en una plaza, en un vagón
de ferrocarril, en un barco. En cualquier lugar puede perderse un sueño como
se pierde una llave.
¿Ha encontrado usted alguna vez una llave en la calle?
¿Ha encontrado un sueño perdido?
(De qué le vale una llave, un sueño, si no es su llave, su sueño?)
El mundo está lleno de sueños perdidos.
El honrado chofer devolvió la valija olvidada en su coche de alquiler. El
honrado transeúnte devolvió la cartera repleta de billetes.
Nadie, que yo sepa, ha devuelto un sueño.
Nadie.
Y los sueños se pierden, de la noche a la mañana, como cualquier objeto. Se
pierden y se encuentran. (¿Dónde? ¿Dónde?)
Un hombre ha perdido un sueño (Se gratificará a quien lo devuelva). Lo
perdió en una ausencia, o en una espera. No sabría decir dónde.
Hay un lugar adonde van a parar los objetos perdidos. Llaves, anillos,
medallas, Cristos de plata y de bronce, cadenas, relojes, puñales, recuerdos
de familia, todo lo que se pierde y se encuentra. Menos los sueños. No hay
una sección de extravíos y hallazgos para los sueños y los destinos. Un
lugar, una especie de Rastro celeste, de entrecielo, donde uno pudiera
hallar aquello esencial de su vida: lo único que podría darle la felicidad.
Dios creó al hombre para que fuera feliz.
Habría que crear ese lugar. Abrir una nueva calle fuera de la nomenclatura
urbana. La calle de los sueños perdidos, de los sueños equivocados, de los
sueños fugitivos, remotos, desvanecidos, desencontrados; de los sueños que
sobreviven; de los sueños inéditos; de la ausencia y de la espera; del
regreso a un día en que el sueño pudo ser nuestro. En que pudimos
encontrarnos con nuestro verdadero destino.
El hombre que perdió un sueño podría encontrarlo en la calle de los sueños
perdidos.
Volvería a arder el fuego interior bajo la triste capa de ceniza que lo
cubría. Todo se manifestaría libremente. Se romperían, al conjuro del sueño
aprehendido, las ataduras, los prejuicios, los impedimentos, lo que se
oponía a su felicidad.
Y como Dios creó al hombre para que fuera feliz, todo le sería permitido
para serlo. Hasta el egoísmo.
Todos los sueños existen. Existe el sueño de cada destino. El sueño que
haría feliz al desdichado y que rompería la obstinación en el mortal
fastidio del pesimista.
Hay que crear la calle de los sueños perdidos.
Muchos han perdido un sueño y se han acomodado a otro. Números equivocados
del destino, se resignan con su suerte. Permutan un sueño por otro. El
verdadero sueño, nuestro íntimo sueño, vital, existencial, ¿dónde está? Se
fue, quizás, por una puerta falsa. Llegó a buscarnos cuando recién salíamos;
se desvaneció en la bruma; cayó en una trampa o en una alcantarilla. Quien
sabe dónde.
De este desencuentro del hombre y su sueño nació la irremediable congoja.
Lo que pudo haber sucedido y no sucedió.
¿Qué hay detrás del portal donde la madre anónima dejó abandonado a su hijo?
El postulante nunca pudo entregar su carta al ministro. El anciano mendigo
no pudo hablar jamás con el director del asilo.
En esa estación no se detuvo el tren. Y allí estaba el sueño aguardando.
En ese puerto no se detuvo el barco. Y allí estaba el sueño aguardando.
El cómico trashumante perdió su mejor contrata.
El saltimbanqui...
El aventurero...
El presidiario...
El criminal...
El suicida...
El poeta...
Tal día, tal hora, ¿dónde estábamos?
La suerte nos llamó por nuestro nombre. No la escuchamos.
La suerte no llama dos veces.
Después, nos equivocamos de puerta. Llamamos y nos dieron con la puerta en
la cara, como suele hacerse con los mendigos.
Quizás no debíamos haber perdido el tiempo buscando un sueño. Quizás el
sueño viniera solo a nuestro encuentro.
Tarde ya gritamos nuestra desesperación inútil. Agitamos los brazos como el
náufrago en la soledad del mar. Nadie acudió a nuestro llamado. Nuestra
angustia fracasó en el silencio.
Hay que crear la calle de los sueños perdidos. El Rastro celeste. El
entrecielo.
Allí encontraríamos nuestro sueño. Allí estarían, en exposición, los sueños
fugitivos, los sueños intactos, los sueños usados, los sueños abandonados,
frustrados, despreciados, olvidados.
Allí resucitaría el sueño. Palpitaría como una criatura recién nacida.
Todos los sueños existen. Existen los sueños que se realizan y los que se
pierden y aún los sueños inconcretos.
La felicidad existe.
Un hombre ha perdido un sueño y no lo puede encontrar.
El rastro del sueño perdido lo lleva a una puerta cerrada. ¿Qué puerta es
ésa?
Detrás de esa puerta quizás nos aguarde el sueño. Quizás nos hallemos
nosotros mismos, de rodillas, o ese hermano menor que siempre nos acompaña.
Que no tiemble nuestra mano al llamar a esa puerta. Que no tiemble.

Vuelvo al sur---Pino Solanas.Astor Piazzola


Vuelvo al Sur,
como se vuelve siempre al amor,
vuelvo a vos,
con mi deseo, con mi temor.
Llevo el Sur,
como un destino del corazon,
soy del Sur,
como los aires del bandoneon.
Sueño el Sur,
inmensa luna, cielo al reves,
busco el Sur,
el tiempo abierto, y su despues.
Quiero al Sur,
su buena gente, su dignidad,
siento el Sur,
como tu cuerpo en la intimidad.
Te quiero Sur,
Sur, te quiero.
Vuelvo al Sur,
como se vuelve siempre al amor,
vuelvo a vos,
con mi deseo, con mi temor.
Quiero al Sur,
su buena gente, su dignidad,
siento el Sur,
como tu cuerpo en la intimidad.
Vuelvo al Sur,
llevo el Sur,
te quiero Sur,
te quiero Sur...

Oceánida / LEOPOLDO LUGONES



El mar, lleno de urgencias masculinas,bramaba alrededor de tu cintura,y como un brazo colosal, la oscuraribera te amparaba. En tus retinas, y en tus cabellos, y en tu astral blancura,rieló con decadencias opalinas,esa luz de las tardes mortecinasque en el agua pacífica perdura. Palpitando a los ritmos de tu seno,hinchóse en una ola el mar sereno;para hundirte en sus vértigos felinos su voz te dijo una caricia vaga,y al penetrar entre tus muslos finos,la onda se aguzó como una daga...

INTIMA / DELIA QUIÑONEZ



No te diré
de qué fibra está formado
el corazón que me sostiene:
me será más dulce decir
que lo tengo hecho de Ti,
de tu sonrisa
y de las penas inmensas
que me llegan contigo…

CONTACTO / DINA POSADA




El tiempo austero de mi ayer
comienza en tus manos
y mi pasión se pone de pie
para luego acomodarse plena
en la codicia de tus dedos
entonces
tomo la dicha en serio

NOCHE / JOSÉ HIERRO


Salió desnuda el alma
a quemarse en la hoguera.
¡Qué claras da la sombra
las estrellas!
Se enredaba la noche,
azul, entre las piernas.
ocultas en los chopos
bailaban las doncellas.
¡Qué anunciación, qué víspera
de deshojar las nieblas
de dos en dos. Las brisas
de tres en tres!
Estrellas,
qué claras dan la sombra
las estrellas.

Canción amarga / Julia de Brugos


Nada turba mi ser, pero estoy triste.
Algo lento de sombra me golpea,
aunque casi detrás de esta agonía,
he tenido en mi mano las estrellas.

Debe ser la caricia de lo inútil,
la tristeza sin fin de ser poeta,
de cantar y cantar, sin que se rompa
la tragedias sin par de la existencia.

Ser y no querer ser... es la divisa,
la batalla que agota todo espera,
encontrarse, ya el alma moribunda,
que en el misero cuerpo quedan fuerzas.

!Perdóname, oh amor, si no te nombro!
Fuera de tu canción soy ala seca.
La muerte y yo dormimos juntamente...
Cantarte a tí, tan sólo, me despierta

Azul a tierra en tí/ Julia de Burgos


Parece mar, el cielo
donde me he recostado a soñarte...

Si vieras mi mirada,
como un ave, cazando horizontes y estrellas.

El universo es mío desde que tú te hiciste
techo de mariposas para mi corazón.

Es tan azul el aire cuando mueves tus alas,
que el vuelo nace eterno, en repetida ola sin cansancio.

No sé si en ola o nube abrirme la ternura
para rodarme al sueño donde duermes.

Es tan callado el viento,
que he podido lograrte entre los ecos.

Soy toda claridad para estrecharte...

Te he visto con los ojos vivos como los ojos abiertos
de los bosques,
figurándome en risas y quebradas nadando hasta el océano.

Te he recogido en huellas de canciones marinas
donde una vez dejaste corazones de agua enamorados

Te he sacado del tiempo...

¡Cómo te he levantado en un lirio de luz
que floreció mi mano al recordarte!

¿Por qué me corre el mar?

Tú eres vivo universo contestándome...

QUISIERA ESTAR SOLO EN EL SUR / Luis Cernuda



Quizá mis lentos ojos no verán más el sur
de ligeros paisajes dormidos en el aire,
con cuerpos a la sombra de ramas como flores
o huyendo en un galope de caballos furiosos.
El sur es un desierto que llora mientras canta,
y esa voz no se extingue como pájaro muerto;
hacia el mar encamina sus deseos amargos
abriendo un eco débil que vive lentamente.
En el sur tan distante quiero estar confundido.
La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta;
su niebla misma ríe, risa blanca en el viento.
Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.

VUELO / miguel hernández



Sólo quien ama vuela. Pero, ¿quién ama tanto
que sea como el pájaro más leve y fugitivo?
Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
quisiera remontarse directamente vivo.

Amar ... Pero, ¿quién ama? Volar ... Pero, ¿quién vuela?
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.

Un ser ardiente, claro de deseos, alado,
quiso ascender, tener la libertad por nido.
Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
Donde faltaban plumas puso valor y olvido.

Iba tan alto a veces, que le resplandecía
sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave.
Ser que te confundiste con una alondra un día,
te desplomaste otro como el granizo grave.

Ya sabes que las vidas de los demás son losas
con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya.
Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.
A través de las rejas, libre la sangre afluya.

Triste instrumento alegre de vestir; apremiante
tubo de apetecer y respirar el fuego.
Espada devorada por el uso constante.
Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.

No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
por estas galerías donde el aire es mi nudo.
Por más que te debatas en ascender, naufragas.
No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.

Los brazos no aletean. Son acaso una cola
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de debatirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala
un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve
como un élitro ronco de no poder ser ala.
El hombre yace. EL cielo se eleva. El aire mueve.

PERO CÓMO DECíRTELO / Carlos Bousoño



pero cómo decírtelo si eres
tan leve y silenciosa
como un aflor. Cómo te lo diré
cuando eres agua,
cuando eres fuente, manantial, sonrisa,
espiga, viento,
cuando eres aire amor,

Cómo te lo diré
a tí joven relámpago,
temprana luz, aurora,
que has de morirte un día
como quien no es así.

Tu forma eterna
como la luz y el mar, exige acaso
la majestad durable
de la materia. Hermosa
como la permanencia del océano
frente al atardecer, es más efímera
tu carne que una flor. Pero si eres
comparable a la luz, eres la luz,
la luz que hablase,
que dijese "te quiero",
que durmiese en mis brazos,

y que tuviese sed, ojos, cansancio
y una infinita gana
de llorar, cuando miras
en el jardín las rosas
nacer, una vez más.

Sueñe sin miedo amigo / Julio Cortázar


Poco le quedaría al corazón si le quitáramos su pobre
noche manual en la que juega a tener casa,
comida, agua caliente,
y cine los domingos.
Hay que dejarle la huertita donde cultiva sus legumbres;
ya le quitamos los ángeles, esas pinturas doradas,
y la mayoría de los libros que le gustaron,
y la satisfacción de las creencias.
Le cortamos el pelo del llanto,
las uñas del banquete, las pestañas del sueño,
lo hicimos duro, bien criollo,
y no lo comerá ni el gato
ni vendrán a buscarlo entre oraciones
las señoritas de la Acción Católica.
Así es nomás: sus duelos
no se despiden por tarjeta,
lo hicimos a imagen de su día y él lo sabe.
Todo está bien, pero dejarle un poco
de eso que sobra cuando nos atamos
los zapatos lustrados de cada día;
una placita con estrellas, lápices de colores,
y ese gusto en bajarse a contemplar un sapo o un pastito
por nada, por el gusto,
a la hora exacta en que Hiroshima
o el gobierno de Bonn o la ofensiva
Viet Mihn Viet Nam.

AMANTE / V. Aleixandre



Lo que yo no quiero
es darte palabras de ensueño,
ni propagar imagen con mis labios
en tu frente, ni con mi beso.
La punta de tu dedo,
con tu uña rosa, para mi gesto
tomo, y, en el aire hecho,
te la devuelvo.
De tu almohada, la gracia y el hueco.
Y el calor de tus ojos, ajenos.
Y la luz de tus pechos
secretos.
Como la luna en primavera,
una ventana
nos da amarilla lumbre. Y un estrecho
latir
parece que refluye a ti de mí.
No es eso. No será. Tu sentido verdadero
me lo ha dado ya el resto,
el bonito secreto,
el graciosillo hoyuelo,
la linda comisura
y el mañanero
desperezo.

Piedra y Camino / atahualpa yupanqui


Del cerro vengo bajando
Camino y piedra
Traigo enredada en el alma, viday
Una tristeza.

Me acusas de no quererte
No digas eso
Tal vez no comprendas nunca, viday
Porque me alejo.

Es mi destino
Piedra y camino
De un sueño lejano y bello, viday
Soy peregrino.

Por más que la dicha busco,
Vivo penando
Y cuando debo quedarme, viday
Me voy andando.

A veces soy como el río
Llego cantando
Y sin que nadie lo sepa, viday
Me voy llorando.

Es mi destino,
Piedra y camino
De un sueño lejano y bello, viday
Soy peregrino.

A. Yupanqui

EN TI BESO LA PARIA / Carlos Castro Saavedra


En ti beso la patria, beso el río
que la desencadena, que la canta,
y la flor que del suelo se levanta
y la viste abejas y rocío.

Tierra eres, relente de plantío,
sombra de monte, vegetal garganta,
y tanta patria dulce, tanta, tanta,
cabe toda en tu beso y en el mío.

Cuando se juntan nuestras bocas, cuando
el hijo a tu cintura va llegando
en forma de semilla y de gemido,

no te llamo mujer, profunda esposa,
sino Colombia, patria generosa
cuna del trueno y pedestal del nido.

YO NO QUIERO MÁS LUZ QUE TU CUERPO ANTE EL MÍO / miguel hernández


Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda.
Limpidez cuya extraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda..

¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.

No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.

Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.

Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.

Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es de día.

Fábricas del amor / Juan Gelman


II
Alza tus brazos, ellos encierran a la noche, desátala sobre mi sed,
tambor, tambor, mi fuego.
Que la noche nos cubra con una campana
que suene suavemente a cada golpe del amor.
Entiérrame la sombra, lávame con ceniza, cávame del dolor,
límpiame el aire:
yo quiero amarte libre.

Tú destruyes el mundo para que esto suceda
tu comienzas el mundo para que esto suceda.

Preguntas / Juan Gelman



Ya que navegas por mi sangre y conoces mis límites
y me despiertas en la mitad del día para acostarme
en tu recuerdo y eres furia de mi paciencia para
mi dime qué diablos hago por qué te necesito quién
eres muda sola recorriéndome razón de mi pasión
por qué quiero llenarte solamente de mí y abarcarte
acabarte mezclarme a tus huesitos y eres única
patria contra las bestias el olvido

AMANTE / Vicente Aleixandre


Lo que yo no quiero
es darte palabras de ensueño,
ni propagar imagen con mis labios
en tu frente, ni con mi beso.
La punta de tu dedo,
con tu uña rosa, para mi gesto
tomo, y, en el aire hecho,
te la devuelvo.
De tu almohada, la gracia y el hueco.
Y el calor de tus ojos, ajenos.
Y la luz de tus pechos
secretos.
Como la luna en primavera,
una ventana
nos da amarilla lumbre. Y un estrecho
latir
parece que refluye a ti de mí.
No es eso. No será. Tu sentido verdadero
me lo ha dado ya el resto,
el bonito secreto,
el graciosillo hoyuelo,
la linda comisura
y el mañanero
desperezo.

Redondillas De amor / Sor Juana Inés de la Cruz


Este amoroso tormento que en mi corazón se ve, sé lo que siento, y no sé la causa porque lo siento. Siento una grave agonía por lograr un devaneo, que empieza como deseo y acaba en melancolía. Y cuando con más terneza mi infeliz estado lloro, sé que estoy triste, e ignoro la causa de mi tristeza. Siento un anhelo tirano por la ocasión a que aspiro, y cuando cerca la miro yo misma aparto la mano. Porque, si acaso se ofrece, después de tanto desvelo, la desazona el recelo o el susto la desvanece. Y si alguna vez sin susto consigo tal posesión, cualquiera leve ocasión me malogra todo el gusto. Siento mal del mismo bien con receloso temor, y me obliga el mismo amor tal vez a mostrar desdén. Cualquier leve ocasión labra en mi pecho, de manera que el que imposibles venciera se irrita de una palabra. Con poca causa ofendida suelo, en mitad de mi amor, negar un leve favor a quien le diera la vida. Ya sufrida, ya irritada, con contrarias penas lucho: que por él sufriré mucho, y con él sufriré nada. No sé en qué lógica cabe el que tal cuestión se pruebe: que por él lo grave es leve, y con él lo leve es grave. Sin bastantes fundamentos forman mis tristes cuidados, de conceptos engañados un monte de sentimientos. Y en aquél fiero conjunto hallo, cuando se derriba, que aquella máquina altiva sólo estriba en un punto. Tal vez el dolor me engaña y presumo, sin razón, que no habrá satisfacción que pueda templar mi saña. Y cuando a averiguar llego el agravio porque riño es como espanto de niño que para en burlas y juego. Y aunque el desengaño toco, con la misma pena lucho, de ver que padezco mucho padeciendo por tan poco. A vengarse se abalanza tal vez el alma ofendida; y después, arrepentida, toma de mí otra venganza. Y si al desdén satisfago, es con tan ambiguo error, que yo pienso que es rigor y se remata en halago. Hasta el labio desatento suele, equívoco, tal vez, por usar de la altivez encontrar el rendimiento. Cuando por soñada culpa con más enojo me incito, yo le acrimino el delito y le busco la disculpa. No huyo el mal, ni busco el bien: por que en mi confuso error, ni me asegura el amor ni me despecha el desdén. En mi ciego devaneo, bien hallada con mi engaño, solicito el desengaño y no encontrarlo deseo. Si alguno mis quejas oye, más a decirlas me obliga, porque me las contradiga que no porque las apoye. Porque si con la pasión algo contra mi amor digo, es mi mayor enemigo quien me concede razón. Y si acaso en mi provecho hallo la razón propicia, me embaraza la justicia y ando cediendo el derecho. Nunca hallo gusto cumplido, porque entre alivio y dolor hallo culpa en el amor y disculpa en el olvido. Esto de mi pena dura es algo del dolor fiero; y mucho más no refiero porque pasa de locura. Si acaso me contradigo en
este confuso error, aquél que tuviese amor entenderá lo que digo.

Deshaced ese verso../ León Felipe



Deshaced ese verso, Quitadle los caireles de la rima, el metro, la cadencia y hasta la idea misma. Aventad las palabras, y si después queda algo todavía, eso será la poesía.

La luna con gatillo / Raúl González Tuñón


Es preciso que nos entendamos.
Yo hablo de algo seguro y de algo posible.
Seguro es que todos coman
y vivan dignamente
y es posible saber algún día
muchas cosas que hoy ignoramos.
Entonces, es necesario que esto cambie.

El carpintero ha hecho esta mesa
verdaderamente perfecta
donde se inclina la niña dorada
y el celeste padre rezonga.
Un ebanista, un albañil,
un herrero, un zapatero,
también saben lo suyo.

El minero baja a la mina,
al fondo de la estrella muerta.
El campesino siembra y siega
la estrella ya resucitada.
Todo sería maravilloso
si cada cual viviera dignamente.

Un poema no es una mesa,
ni un pan,
ni un muro,
ni una silla,
ni una bota.

Con una mesa,
con un pan,
con un muro,
con una silla,
con una bota,
no se puede cambiar el mundo.

Con una carabina,
con un libro,
eso es posible.

¿Comprendéis por qué
el poeta y el soldado
pueden ser una misma cosa?

He marchado detrás de los obreros lúcidos
y no me arrepiento.
Ellos saben lo que quieren
y yo quiero lo que ellos quieren:
la libertad, bien entendida.

El poeta es siempre poeta
pero es bueno que al fin comprenda
de una manera alegre y terrible
cuánto mejor sería para todos
que esto cambiara.

Yo los seguí
y ellos me siguieron.
¡Ahí está la cosa!

Cuando haya que lanzar la pólvora
el hombre lanzará la pólvora.
Cuando haya que lanzar el libro
el hombre lanzará el libro.
De la unión de la pólvora y el libro
puede brotar la rosa más pura.

Digo al pequeño cura
y al ateo de rebotica
y al ensayista,
al neutral,
al solemne
y al frívolo,
al notario y a la corista,
al buen enterrador,
al silencioso vecino del tercero,
a mi amiga que toca el acordeón:
-Mirad la mosca aplastada
bajo la campana de vidrio.

No quiero ser la mosca aplastada.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
No quiero ser abeja.
No quiero ser únicamente cigarra.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre
y no quiero ser, jamás,
una mosca aplastada bajo la campana de vidrio.

Ni colmena, ni hormiguero,
no comparéis a los hombres
nada más que con los hombres.

Dadle al hombre todo lo que necesite.
Las pesas para pesar,
las medidas para medir,
el pan ganado altivamente,
la flor del aire,
el dolor auténtico,
la alegría sin una mancha.

Tengo derecho al vino,
al aceite, al Museo,
a la Enciclopedia Británica,
a un lugar en el ómnibus,
a un parque abandonado,
a un muelle,
a una azucena,
a salir,
a quedarme,
a bailar sobre la piel
del Último Hombre Antiguo,
con mi esqueleto nuevo,
cubierto con piel nueva
de hombre flamante.

No puedo cruzarme de brazos
e interrogar ahora al vacío.
Me rodean la indignidad
y el desprecio;
me amenazan la cárcel y el hambre.
¡No me dejaré sobornar!

No. No se puede ser libre enteramente
ni estrictamente digno ahora
cuando el chacal está a la puerta
esperando
que nuestra carne caiga, podrida.

Subiré al cielo,
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.

ECHE VEINTE CENTAVOS EN LA RANURA (1926) / tuñon


I

A pesar de la sala sucia y oscura
de gentes y de lámparas luminosa
si quiere ver la vida color de rosa
eche veinte centavos en la ranura.

Y no ponga los ojos en esa hermosa
que frunce de promesas la boca impura.

Eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.

El dolor mata, amigo, la vida es dura,
eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.

II

Lamparillas de la Kermesse,
títeres y titiriteros,
volver a ser niño otra vez
y andar entre los marineros
de Liverpool o de Suez.

III

Teatrillos de utilería.
detrás de esos turbios cristales
hay una sala sombría.
Paraísos artificiales.

IV

Cien lucecitas. Maravilla
de reflejos funambulescos.
¡Aquí hay mujer y manzanilla!
Aquí hay olvido, aquí hay refrescos.

Pero sobre todo mujeres
para hombres de los puertos
que prenden como alfileres
sus ojos en los ojos muertos.

No debe tener esqueleto
el enano de Sarrasani,
que bien parece un amuleto
de la joyería Escasany.

Salta la cuerda, sáltala,
ojos de rata, cara de clown
y el trala-trala-trálala
ritma en tu viejo corazón.

Estampas, luces, musiquillas,
misterios de los reservados
donde entrarán a hurtadillas
los marinos alucinados.

Y fiesta, fiesta casi idiota
y tragicómica y grotesca.

Pero otra esperanza remota

De vida miliunanochesca…

V

¡Qué lindo es ir a ver
la mujer
la mujer más gorda del mundo!

Entrar con un miedo profundo
pensando en la giganta de Baudelaire…

Nos engañaremos, no hay duda,
si desnuda nunca muy desnuda,
si barbuda nunca muy barbuda
será la mujer.

Pero ese momento de miedo profundo…

¡Qué lindo es ir a ver
la mujer
la mujer más gorda del mundo!

VI

Y no se inmute, amigo, la vida es dura,
con la filosofía poco se goza.
Eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.

YO QUERIA SER MAYOR / Roque Narvaja


Era la primavera del verso pálido
de mis años de promesas y desengaños,
cuando comprendí que había llegado
el momento de alejarme de mi pasado.

Un domingo de abril tomé coraje
y me marché dejando mi mejor traje,
a verme con la vida cara a cara,
a conocer el mundo de madrugada.

Yo queria ser mayor,
queria ser mayor .

Yo queria ser un hombre habilitado
yo queria ser mayor
y no ser un niño malhumorado
Yo queria ser mayor.

La gente me ha enseñado a ser discreto,
sereno, complaciente, equilibrado...
A cambio de mis sueños me han dejado
un sitio para el vicio y el pecado.

Yo queria ser mayor,

queria ser mayor .

Yo queria ser un hombre habilitado
yo queria ser mayor

y no ser un niño malhumorado

Yo queria ser mayor.

Ya no quiero ser mayor

no quiero ser mayor
No quiero ser un hombre domesticado.

Ya no quiero ser mayor

No quiero ser mayor

Prefiero ser un niño enamorado

EL ABRAZO / Marisol Gavidia H.


Es agradable:

Ahuyenta la soledad.
Aquieta los miedos.
Abre las puertas de los sentimientos.
Fortalece el auto estima.

Demora el envejecimiento:

Los abrazantes se mantienen jóvenes por más tiempo.
Ayuda a dominar el apetito: comemos menos
cuando nos alimentamos con abrazos…
y cuando tenemos los brazos ocupados en
estrechar a los demás.

Es democrático:

Cualquiera es candidato a un abrazo.
Es ecológicamente aceptable, pues no altera el ambiente.
Ahorra energía el economizar calor.

Es portátil:

No requiere equipos especiales.
No necesita un sitio especial: cualquiera,
desde un umbral hasta una sala de conferencias
para ejecutivos, desde el atrio de una iglesia hasta
un estadio de fútbol, es buen lugar para un abrazo.

Hace más felices los días insoportables.
Imparte sentimientos de arraigo.
Llena los vacíos de la vida.

Continúa ejerciendo efectos benéficos,
aún después de la separación.

vocación


Simpelmente escribo, escirbo para no perderme a mi msimo. No es que tenga vocaicón de escritor eso me ayuda con mi probleimta.

El mundo se ve intrecambiado desde la esiquna del barrio. Desde chiqutio, que hago ejercicios. Una vez me puse una trotuguita en la boca

Los pibes me cragan y me llaman el "tarta", pero no es así: No soy tatramudo, no toleraría eso soy abolutamnete disélxico.´

Oración / Yolanda Blanco


En nombre del pubis
y de los senos
y de la santa mente
crezca mujer

Amén.

Cosas de mujer / Yolanda Blanco


Fui de niña feliz
creciendo silvestre en mi sexo
sin envidias de penes
sin electras en mi espalda
Fui sabia en infancia
pero hube de crecer
y supe de "cosas de mujeres",
tacitas de café, miedos, no debes,
pañuelos y bordados.
Y aprendí a llorar y eché nalgas.
"Haz hijos pero no libros –se me dijo-.
Cría en vez de crear".
Supe entonces que "mujer que sabe latín
ni consigue marido
ni tiene buen fin."
Y asentí. Y aquí estoy
dando vida sin vivir
entre "buenos días mi amor",
libretas de taquigrafía y
trastes sucios en la cocina.
Madre satisfecha aquí estoy
sorda a las miles de abortantes
que mueren en el país.
Cumplida ciudadana
escupo a los niños que sólo llevan
el apellido de la madre.
en fin
soy la entumecida
dejándome hablar
a cambio de hablarles
y ser.

El cuerpo de la mujer / Mex Urtizberea


Hay instituciones históricamente manejadas por hombres que siempre han decidido, y siguen decidiendo, sobre el cuerpo de la mujer.

Hay culturas lejanas que se apropian del cuerpo femenino y ejecutan la escisión, la mutilación sexual femenina.

Hay hombres que, de pronto, se adueñan del cuerpo de una mujer al azar, y a la fuerza, y a escondidas, y deciden qué hacer con él un rato.

Hay incluso padres, padrastros, tíos, que deciden qué hacer con el cuerpo de una mujer por un rato.

Hay jueces y juezas que dictaminan qué es lo que tiene que hacer una mujer con su propio cuerpo.

Hay liberales que defienden a ultranza las libertades individuales, pero censuran la libertad individual de la mujer para decidir qué quiere hacer con su cuerpo, un cuerpo que no es propiedad privada de ellos.

Hay opinólogos que opinan sobre qué debe hacer una mujer con un cuerpo, que es el suyo.

Hay una tradición que determina qué debe hacer con su cuerpo una mujer y que no se inmiscuye en lo que el hombre haga con el suyo. Y si es mucho lo que éste hace, en todo caso será llamado ganador, playboy, tigre. Si lo hiciera una mujer sería ligera, indecente, descocada y otros adjetivos que ni siquiera se pueden decir porque son malas palabras.

Hay asociaciones y ligas constituidas para regular lo que una mujer desee hacer con su cuerpo.

Hay modas impuestas por el mercado que decretan cómo tiene que ser el cuerpo de la mujer.

Hay demoras que demoran decisiones sobre el cuerpo de la mujer.

Hay mujeres con pancartas que exigen que otra mujer no pueda decidir sobre su propio cuerpo.

Hay dos chicas que nunca decidieron tener relaciones sexuales, ni tener un hijo. Pero alguien decidió por ellas que tuvieran relaciones sexuales.

Después, alguien decidió que tuvieran el hijo, pues mucho antes alguien había decidido que el cuerpo de la mujer no fuera propiedad de ella, sino de ciertas instituciones (históricamente manejadas por hombres) que luego fueron tejiendo una cultura en la que el cuerpo de la mujer no es de ella, sino de las legislaciones, de los opinólogos, de las pancartas, de las asociaciones, de las juezas, de las ligas, de la tradición, de los otros.

Hay dos chicas y cientos de chicas y cientos de mujeres que si toman una dolorosa decisión sobre su cuerpo, el de ellas, su propio cuerpo, resulta que están cometiendo un delito.

El cuerpo de la mujer es el pecado; la dolorosa decisión de una mujer sobre qué hacer con su cuerpo es pecado.

El cuerpo de la mujer está legislado. La dolorosa decisión de una mujer sobre qué hacer con su cuerpo es ilegal.

Es ilegal en algunos países, y en otros no.

Vaya a saber uno qué legislación hay en el cielo.

Vaya a saber uno por qué todos podemos decidir sobre el cuerpo de una mujer.

Vaya a saber uno cómo sería el mundo si el hijo de Dios hubiera sido una mujer.

Poema de amor, de Las historias prohibidas del Pulgarcito / roque dalton


" Los que ampliaron el Canal de Panamá
(y fueron clasificados como "silver roll" y no como "gold roll"),
los que repararon la flota del Pacífico
en las bases de California,
los que se pudrieron en la cárceles de Guatemala,
México, Honduras, Nicaragua,
por ladrones, por contrabandistas, por estafadores,
por hambrientos,
los siempre sospechosos de todo
("me permito remitirle al interfecto
por esquinero sospechoso
y con el agravante de ser salvadoreño"),
las que llenaron los bares y los burdeles
de todos los puertos y las capitales de la zona
("La gruta azul", "El Calzoncito", "Happyland"),
los sembradores de maíz en plena selva extranjera,
los reyes de la página roja,
los que nunca sabe nadie de dónde son,
los mejores artesanos del mundo,
los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera,
los que murieron de paludismo
o de las picadas del escorpión o de la barba amarilla
en el infierno de las bananeras,
los que lloraran borrachos por el himno nacional
bajo el ciclón del Pacífico o la nieve del norte,
los arrimados, los mendigos, los marihuaneros,
los guanacos hijos de la gran puta,
los que apenitas pudieron regresar,
los que tuvieron un poco más de suerte,
los eternos indocumentados,
los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,
los primeros en sacar el cuchillo,
los tristes más tristes del mundo,
mis compatriotas,
mis hermanos. "

Receta para hacer soledades en un día / Francisco de Quevedo


Quien quisiere ser culto en sólo un día,
la jeri (aprenderá) gonza siguiente:
fulgores, arrogar, joven, presiente,
candor, construye, métrica armonía;

poco, mucho, si no, purpuracía,
neutralidad, conculca, erige, mente,
pulsa, ostenta, librar, adolescente,
señas traslada, pira, frustra, arpía;

cede, impide, cisuras, petulante,
palestra, liba, meta, argento, alterna,
si bien disuelve émulo canoro.

Use mucho de líquido y de errante,
su poco de nocturno y de caverna,
anden listos livor, adunco y poro.

Que ya toda Castilla,
con sola esta cartilla,
se abrasa de poetas babilones,
escribiendo sonetos confusiones;
y en la Mancha, pastores y gañanes,
atestadas de ajos las barrigas,
hacen ya cultedades como migas

No importa dónde, pero fuera del mundo / Charles Baudelaire


La vida es un hospital donde cada enfermo esta poseído del deseo
de cambiar de cama. Este quisiera sufrir frente al calefactor y aquél
supone que se curaría al lado de la ventana.
Siempre me parece que estaría mejor donde no estoy, y este
problema de mudanza lo discuto con mi alma infatigablemente.
"Dime, alma mía, fría y pobre alma, ¿qué dirías si fuéramos a
Lisboa? Debe hacer calor, y te regodearías como lagarto. La ciudad está
a la orilla del río; cuentan que está edificada en marmol, y que el
pueblo detesta a tal grado lo vegetal, que arranca todos los árboles. Es
un paisaje para tu gusto, un paisaje hecho de luz y mineral, y con
líquido para reflejarlos!".
Mi alma no contesta.
"Pues te agrada tanto el reposo, con el espectáculo del
movimiento, ¿quiéres ir a vivir a Holanda, tierra beatífica? Acaso te
divertirías en este país del que has admirado a menudo la imágen en los
museos. A tí que te agradan las forestas de mástiles y los navíos
amarrados al pie de las casas, ¿qué te parecería Rotterdam?".
Mi alma sigue muda.
"¿Te sonreiría tal vez Batavia? Encontraríamos además el
espíritu de Europa en nupcias con la belleza tropical".
Ni una palabra. ¿Habrá muerto mi alma?
"¿Haz llegado, pues, a un grado tal de entorpecimiento que sólo
disfrutas en tu mal?. Si es así, huyamos hacia los países que son analogía
de la muerte. Conozco mi negocio, pobre alma! Hagamos maletas parair a
Borneo. Iremos más lejos aún, al último extremo del Báltico; más lejos
de la vida, si es posible, instalémonos en el polo. Allí el sol sólo
toca oblicuamente la tierra, y las lentas alternancias de la luz y de la
noche suprimen la variedad y alimentan la monotonía, esa mitad de la
nada. Allí tomaremos baños prolongados de tinieblas, pese a que, para
divertirnos, las aureoras boreales nos enviarán de vez en vez haces
rosados, como reflejos de fuegos artificiales del infierno!"
Al fin mi alma estalló y gritó con sabiduría: "No importa dónde!
No importa! Pero fuera del mundo!.



"Pequeños poemas en prosa"
Rumble BBS Producciones

OTRO POEMA DE LOS DONES / jorge luis borges



Gracias quiero dar al divino Laberinto de los efectos y de las causas
Por la diversidad de las criaturas que forman este singular universo,
Por la razón, que no cesará de soñar con un plano del laberinto,
Por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises,
Por el amor, que nos deja ver a los otros como los ve la divinidad,
Por el firme diamante y el agua suelta,
Por el álgebra, palacio de precisos cristales,
Por las místicas monedas de Ángel Silesio,
Por Schopenhauer, que acaso descifró el universo,
Por el fulgor del fuego,
Que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo,
Por la caoba, el cedro y el sándalo,
Por el pan y la sal,
Por el misterio de la rosa, que prodiga color y que no lo ve,
Por ciertas vísperas y días de 1955,
Por los duros troperos que en la llanura arrean los animales y el alba,
Por la mañana en Montevideo,
Por el arte de la amistad,
Por el último día de Sócrates,
Por las palabras que en un crepúsculo se dijeron de una cruz a otra cruz,
Por aquel sueño del Islam que abarcó mil noches y una noche,
Por aquel otro sueño del infierno,
De la torre del fuego que purifica
Y de las esferas gloriosas,
Por Swedenborg, que conversaba con los ángeles en las calles de Londres,
Por los ríos secretos e inmemoriales que convergen en mí,
Por el idioma que, hace siglos, hablé en Nortumbria,
Por la espada y el arpa de los sajones,
Por el mar, que es un desierto resplandeciente
Y una cifra de cosas que no sabemos
Y un epitafio de los vikings,
Por la música verbal de Inglaterra,
Por la música verbal de Alemania,
Por el oro, que relumbra en los versos,
Por el épico invierno,
Por el nombre de un libro que no he leído: Gesta Dei per Francos ,
Por Verlaine, inocente como los pájaros,
Por el prisma de cristal y la pesa de bronce,
Por las rayas del tigre,
Por las altas torres de San Francisco y de la isla de Manhattan,
Por la mañana en Texas,
Por aquel sevillano que redactó la Epístola Moral
Y cuyo nombre, como él hubiera preferido, ignoramos,
Por Séneca y Lucano, de Córdoba
Que antes del español escribieron
Toda la literatura española,
Por el geométrico y bizarro ajedrez
Por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce,
Por el olor medicinal de los eucaliptos,
Por el lenguaje, que puede simular la sabiduría,
Por el olvido, que anula o modifica el pasado,
Por la costumbre, que nos repite y nos confirma como un espejo,
Por la mañana, que nos depara la ilusión de un principio,
Por la noche, su tiniebla y su astronomía,
Por el valor y la felicidad de los otros,
Por la patria, sentida in los jazmines, o en una vieja espada,
Por Whitman y Francisco de Asís, que ya escribieron el poema,
Por el hecho de que el poema es inagotable
Y se confunde con la suma de las criaturas
Y no llegará jamás al último verso
Y varía según los hombres,
Por Francis Haslam, que pidió perdón a sus hijos por morir tan despacio,
Por los minutos que preceden al sueño,
Por el sueño y la muerte, esos dos tesoros ocultos,
Por los íntimos dones que no enumero,
Por la música, misteriosa forma del tiempo.


__________________________________________________ J. L. BORGES

 
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