mercedes / jorge drexler


Duerme, duerme, Negrita,
que tu voz está en el campo,
en la ciudad, en el canto
rodado de aquel arroyo,
en la almohada en la que apoyo
mi cabeza desvelada,
en mi vaso, en la enramada
y en las radios de los coches.
Tu voz la guarda la noche
muy, pero muy bien guardada.

(“Décimas para Mercedes”, poema escrito en Madrid por el cantautor uruguayo para despedir a la cantante argentina.)

martes, 6 de octubre de 2009

A Mercedes Sosa


Cronopiando
Koldo Campos Sagaseta


¿Flores...?
Flores para los muertos, fragancia de flor muerta para unos ojos muertos que ya no pueden ver.

¿Rezos...?

Rezos para los muertos, plegaria de amor muerta para unos labios muertos que ya no pueden ser.

¿Llantos...?

Llantos para los muertos, fulgor de vida muerta, para unos pasos muertos que no podrán volver.

Para ti Mercedes Sosa, la memoria agradecida, la voz enamorada, la mano abierta,

sólo el eterno beso de la vida.

Y en vez de flores, alas; en vez de rezos, aire; y en vez de llantos, risas.

la negra... la mercedes sosa de siempre... zamba para no morir...



ZAMBA PARA NO MORIR

Romperá la tarde mi voz
hasta el eco de ayer
voy quedándome solo al final
muerto de sed, harto de andar
pero sigo creciendo en el sol, vivo

era el tiempo viejo la flor
la madera frutal
luego el hacha se puso a golpear
verse caer, solo rodar
pero el árbol reverdecerá, nuevo

Al quemarse en el cielo la luz del día, me voy
con el cuero asombrado me iré
ronca al gritar que volveré
repartida en el aire a cantar, siempre

Mi razón no pide piedad
se dispone a partir
no me asusta la muerte ritual
solo dormir, verme borrar
una historia me recordará, vivo

veo el campo, el fruto, la miel
y estas ganas de amar
no me puede el olvido vencer
hoy como ayer, siempre llegar
en el hijo se puede volver, nuevo

Al quemarse en el cielo la luz del día, me voy
con el cuero asombrado me iré
ronca al gritar que volveré
repartida en el aire a cantar, siempre

domingo, 4 de octubre de 2009

La obra.../ cintio vitier


Mientras más guardo en mis despensas, soy más menesteroso,
siempre ante el mismo muro, de nada me han servido
las lámparas que encendí. Es de noche. Estoy solo.
Las estancias aun tibias del festejo desiertas,
ni un gesto, ni una sílaba, ni un aroma, podrían ayudarme.
Tengo que hacerlo todo otra vez, de la raíz
para encontrar al cabo que no poseo nada,
que el pabellón oscuro se inclina a la intemperie.

sábado, 3 de octubre de 2009

Examen del maniqueo / cintio vitier


Cuántas veces ha sido humillada tu soberbia:
la soberbia del maniqueo.
Cuántas veces has tenido que beberte las lágrimas de hiel
de no ser puro como un ángel.

¿De qué vale sutilizar los argumentos?
-Sí, has colaborado con todo lo que odias,
con la múltiple, infinita cara del mal.
¿En mínima medida? ¿Sólo por omisión? ¿Sólo para ganar el pan?
Nada puede consolarte.
-Nada: porque mientras menor o más irrechazable haya sido tu
complicidad,
más esencial es tu miseria,
y mientras creías estar amparando en tu casa a los dioses siempre
derrotados,
no eras más que un oscuro obrero de la monstruosa construcción.

Y así, cuando llegues a la presencia de tu Señor, no podrás decirle:
fui puro, no pacté, no mezclé mi alma con las tinieblas,
sino tendrás que confesarle: soy
esta mezcla deleznable,
me fue impuesto el insulto de la promiscuidad,
tuve que dar al César lo que es del César
y al cuerpo lo que es del cuerpo,
soy uno más, perdido y manchado, en el rebaño,
-quise salvar la luz, pero no pude.

18 de septiembre de 1961

Estamos / cintio vitier




Estás
haciendo
cosas:
música,
chirimbolos de repuesto,
libros,
hospitales
pan,
días llenos de propósitos,
flotas,
vida,
con tan pocos materiales.
A veces
se diría
que no puedes llegar hasta mañana,
y de pronto
uno pregunta y sí,
hay cine,
apagones,
lámparas que resucitan,
calle mojada por la maravilla,
ojo del alba,
Juan
y cielo de regreso.
Hay cielo hacia delante.
Todo va saliendo más o menos
bien o mal o peor,
pero se llena el hueco,
se salta,
sigues,
estás haciendo
un esfuerzo conmovedor en tu pobreza,
pueblo mío,
y hasta horribles carnavales, y hasta
feas vidrieras, y hasta luna.
Repiten los programas,
no hay perfumes
(adoro esa repetición, ese perfume):
no hay, no hay, pero resulta que
hay.
Estás, quiero decir,
Estamos.

El desposeído / cintio vitier




No son mías las palabras ni las cosas.
Ellas tienen sus fiestas, sus asuntos
que a mí no me conciernen,
espero sus señales como el fuego
que está en mis ojos con oscura indiferencia.

No son míos el tiempo ni el espacio
(ni mucho menos la materia).

Ellos entran y salen como pájaros
por las ventanas sin puertas de mi casa.

Alguien habla detrás de esta pared.

Si cruzara, sería en la otra estancia:
el que habla soy yo, pero no entiendo.

Tal vez mi vida es una hipótesis
que alguno se cansó de imaginar,
un cuento interrumpido para siempre.

Estoy solo escuchando esos fantasmas
que en el crepúsculo vienen a mirarme
con ansia de que yo los incorpore:
¿querría usted negar, sufrir, envanecerse?
No es mía, les respondo, la mirada,
negar sería espléndido, sufrir, interminable,
esas hazañas no me pertenecen.

Pero de pronto no puedo disuadirlos,
porque no oigo ya mi soledad
y estoy lleno, saciado, como el aire,
de mi propio vacío resonante.

Y continúo diciéndome lo mismo, que no tengo
ninguna idea de quién soy,
dónde vivo, ni cuándo, ni por qué.

Alguien habla sin fin en la otra estancia.
Nada me sirve entonces. No estoy solo.
Estas palabras quedan afuera, incomprensibles,
como los guijarros de la playa.

El aire / cintio vitier




Estoy despierto, sí, estoy mirando
fríamente algunas cosas
que van dejando ya de ser secretas.
Están ahí, como los árboles
en el desnudo aire. Sí, estoy despierto.
Hasta la casa de mi infancia es de los otros:
la han pintado de un color chillón,
entran y salen por los cuartos de mi alma,
hablando de otro asunto. La luz invade el patio
de mis ocultas nadas. También miro
con deseo ese rostro que es ninguno
y que viene como un ave malherida
de los que sufren y sonríen.
¡Oh pueblo innumerable! Estoy despierto.
Estoy mirando el polvo bañado por la luz,
las tinieblas disueltas en el aire
cuando empieza a dibujarse la verdad:
el árbol, la alegría, el sacrificio.
Y sé que aún tengo más recuerdos en la sangre
de los que puedo recordar, y más olvido
del que puede olvidarse en este mundo.
Pero qué importa, al fin, si la mitad
de aquella vida se me desprende y cae,
si tanto sueño, al fin, ha despertado,
si no hay sitio que no me esté mirando
ni instante en que el azar no me visite.
Quiero ser como tú, ¡oh rostro de los pobres!,
misterio del dolor y la sonrisa, porque el aire,
el simple aire límpido y vacío,
llenará nuestras voces y esperanzas.

Ahora que empieza a caer, del cielo.../ cintio vitier




A mi esposa

Ahora que empieza a caer, del cielo
de nuestra vida, que sólo nosotros podemos ver,
profundo, estrellado, carne y alma nuestra,
ese polvillo sagaz en tu nocturno pelo,
ahora que el lápiz finísimo, grabando
una medida sagrada, una cantidad misteriosa
del vino que sube en la jarra de la ofrenda,
empieza a trazar, junto a tus ojos, vivos
como ciervos bebiendo en el agua extasiada,
junto a tus labios que han dicho todas las palabras que adoro,
las huellas del tránsito de nuestra juventud,
ahora, lleno de un fuego y de un peso de amor que desconocía
porque estábamos engendrándolo secretamente en nuestro corazón
y es algo mucho más terrible y precioso que el amor
que diariamente conocíamos,
ahora, mujer, ahora, destinada mía,
es cuando quiero hacerte un canto de amor, un homenaje,
que dice únicamente así:

Te amo, lo mismo
en el día de hoy que en la eternidad,
en el cuerpo que en el alma,
y en el alma del cuerpo
y en el cuerpo del alma,
lo mismo en el dolor
que en la bienaventuranza,
para siempre.

AL VOLVER / María Lissette Díaz Paret (La Habana, 1961)


A Gertrudis Gómez de Avellaneda
Al volver
desde el lejano silencio de los tiempos,
yo, gota no más,
testaruda inconciencia,
vago reflejo de los sueños que tejí
te encuentro Patria
tensa, mutilada,
con las garras de siempre
al acecho mezquino de tu piel,
y no sé si llorar o deshojarme
porque ahora soy paso intangible,
obligado destello de la triste materia que vestí
y mi espíritu se queja de tanta vejación
de partir y volver, siempre volver,
regándote los besos más ansiados,
(los mas ancianos también)
de encontrarte cada vez
y no tener siquiera un grito donde asirme,
una protesta.
Hoy, por ti
solo puedo mecerme,
balancearme orgullosa en este puerto
y esperar
que alguien al partir
me vea
y no te olvide.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

VIVA LA LIBERTAD / Pier Paolo Pasolini


Si no se grita viva la libertad
Humildemente
No se grita viva la libertad.
Si no se grita viva la libertad
Riendo
No se grita viva la libertad.
Si no se grita viva la libertad
Con amor
No se grita viva la libertad.
Vosotros, hijos de los hijos
Gritáis con desprecio
Con rabia, con odio
Viva la libertad.
Por eso no gritáis
Viva la libertad

viernes, 18 de septiembre de 2009

El silencio de los inocentes



.
En la mesa del diálogo se nutren los saciados. Los comensales eligen la carta y siempre escogen soja.


Están todos, asegura el Indec. Hasta sus epígonos, que provee Tinelli de su generoso arcón. Pero no hay diálogo, sólo es un monólogo gregoriano entre pares. Pan con pan, comida para los sonsos: exportadores y productores ricos, inversionistas, funcionarios ricos. Hablan, eso sí, el mismo idioma. Pero ese no es el diálogo; si es que alguien habrá de buscar la manera de procurar la verdad a través de la palabra. Es un simulacro para el que mira por tevé. Hablan, hablan, para que los medios no registren la verdad; que en esa mesa se consagra un coral de las ausencias.

No hay manteles en los puentes ocupados. Por allí pasó otra ronda: Niños malabares haciendo girar las luces de los semáforos, espectros grises de una familia con un carrito a cuestas, en la hilera funeral de la esperanza, argentinos, la gloria nacional, levantando sus platos de aluminio, Así se expresa este País donde los diarios se evangelizan en frazadas y los braseros juegan a la ruleta rusa con sus muertos de frío.

La verdad es que en la mesa del diálogo no está el hambre, vino solamente el ministro de traje negro para vender su vademécum para gambetear el hambre con una dosis de tamiflú.

Educación sexual. . . ¿para qué? Si no va a quedar nadie.

¿En el escudo nacional pondrán una tranquera?

¿Pero qué bueno, vieron, cómo se parece un barbijo a una mordaza?

Mientras tanto, nieva y Tejada insiste, algo afónico, que hay un niño en la calle.


..........Juan C. Pumilla

Armando Tejada Gómez dice "Hay un niño en la calle"

domingo, 13 de septiembre de 2009

Lamento de un despechado / Mallela V. Pérez Palomino


Ella no me quiere,
no me quiere nada.
Mi mente diseña
vendetta, revancha.


La quise y la quiero
a la condenada,
La muy no se acuerda
De mí y de mi labia.


La flor: sí me quiere…
no me quiere nada.
Riégola con llanto,
lánzola con rabia.


¿Qué se habrá creído?
Mujer del carajo.
Libo mis penares
como un condenado.


Venganza sublime
callarla en mis sueños,
ahogar su respiro,
anular su credo.


Ella no me quiere,
pero no me importa,
mi amiga botella
es fiel y devota.


Corazón tirano,
ama a quien te ama.
Pecho lacerado,
odia al que te daña.


Picaré sus sueños,
cortaré sus alas,
callaré sus trinos,
gritará en mi ansia.


Ella no me quiere,
yo que la he querido.
No quiere ella a nadie,
jamás ha querido.


Bella como el río,
enorme cual mares,
extraña y maldita
causa de mis males.


Mi dolor aprieta
Su garganta lisa,
cállate escritora,
cállate poetisa.

Tantas cosas / María Cristina Garay Andrade


Tantas cosas hay para ver y creer...
Tantas cosas hay en el sentir para vivir...
Tantas cosas hay para disfrutar y amar...
Tantas cosas hay para leer y saber...
Tantas cosas hay para cantar y bailar...
Tantas cosas hay para decir sin mentir...
Tanta tierra hay para caminar hasta llegar...
Tanto amor hay para dar sin parar...
Tanto dolor hay para consolar sin llorar...
Tanto daño hay para reparar y perdonar...
Tanto desamor hay fuera de control anulador...
Tantas armas hay para matar sin la vida respetar...
Tanta codicia hay que la avaricia comete injusticias...


Que no se entiende como se pretende,
No evolucionar para encontrar:


Tanto sol para calentarse y deleitarse...
Tanto mar para navegar en alta mar...
Tanta montaña para escalar y contemplar...
Tanta música para encantarse y embelesarse...
Tantos colores para apreciar y disfrutar...
Tantos olores de flores que son perfecciones...
Tantas frutas maduras para comer con placer...
Tantos pájaros para oírlos trinar y disfrutar...
Tantas manos para estrecharlas como hermanos...
Tantos brazos para extendértelos y comprometerlos...
Tantas bocas para dar besos de ex profeso...
Tantos corazones para abrirlos en adopciones...
Tanto hay para cambiar y valorar…
y valorar y valorar, que es imposible detallar...

liberen a los cinco ya!


Vuele a ti mi corazón,
y el cielo
sosténgale gozoso,
en el empeño.
Dale amor, cuando concluya
el vuelo
Por ti...
renuncio a ser su dueño

Tu René

(Poema de René a Olga. 15-08-2002)

sábado, 12 de septiembre de 2009

la heroica estrella de los cinco / Oscar Sosa Ríos




LA HEROICA ESTRELLA DE LOS CINCO

Desde mi casa sencilla pequeña y firme
por donde traviesan mis nietos sus milagros
y mi mujer estruja la ropa lavada de sudores
desde aquí digo
por las cinco puntas de la estrella heroica
una o cien palabras de amor
para vos compañero René
para vos hermano Antonio
para ustedes camarada Fernando
cubanísimo Ramón
militante Gerardo.

Palabras repletas de amor solidario
de los hombres ateridos del mundo
que se prosternan ante tanta valentía.
Ante el gesto luminoso de la siempre victoria
que estalla en el pecho de sus camisas abiertas
como ejemplo de puños invencibles.

Desde este lugarcito de mi amado pueblo
donde el mejor amigo comparte este mensaje
decimos
que la palabra amor
se multiplica en la luz que les enviamos
y ella
horadará la piedra desgarrante
fundirá el aherrojado hueco oscuro
que tanto deleita al tirano de la libidinosa espuma
para llegar hasta el canto de acero y de sinsontes
deteniendo la mano y la escoria del gusano imperial.

Para que los cinco en la estrella heroica
se consagren en la sangre universal de su bandera
y puedan ser eternos de pura libertad.
************
Versos del alma
Vuelve el poeta a escribir sus versos desde las raíces del heroico guerrillero de América, esta vez dedicados a otros creadores encerrados desde hace una década por el delito de amar a los pobres de la tierra. Desde Argentina, el amigo Oscar Sosa Ríos desborda su caudal de patriota del continente al ofrecer con sentida tesitura, esa que siembra en la música la actitud o disposición del ánimo con la altura propia de cada voz o de cada instrumento convertido en reclamo a los héroes cubanos presos por los verdugos imperiales. Es tanta la afrenta y el deshonor del norte "revuelto y brutal" que solo la poesía hecha con las manos del corazón del alba americana rebaja la tristeza y nos hace cantar por los Andes la esperanza del Cóndor que ya vuela hacia la libertad. Oscar Sosa Ríos es un poeta argentino nacido en Villa Mercedes, en 1934, provincia de San Luis, donde vive en la actualidad. Ha participado en varios encuentros de poetas en Latinoamérica y en España. Fue fundador de la filial en Villa Mercedes de la Sociedad Argentina de Escritores. Es conductor del programa radial "Arte libre" que se emite desde su ciudad natal. Si bien su poética no rehúsa los climas íntimos y paisajísticos, es en los sociales donde pone más énfasis. Algunos de sus libros de poesías: "Antiguas flores de marzo", "Esta campana tibia", "Al este del hombre", "Homenaje", "Sueño numeroso" y "América rocíos y cenizas". El amigo Oscar Sosa nos ha mandado un bello poema dedicado a los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos, que el 12 de septiembre cumplieron 10 años de cautiverio. Los versos que envía el amigo de Cuba los recibimos como un abrazo de todo el pueblo argentino. Gracias por contribuir a que se rompan las cadenas de la injusticia. [Fuente: Prensa latina - Carlos Rafael Diéguez Batista]

Poema escrito tras la muerte de Salvador Allende / Mario Benedetti


Chile Vive
1983

Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla,
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que congregar todos los odios
y además los aviones y los tanques,
para batir al hombre de la paz
tuvieron que bombardearlo, hacerlo llama,
porque el hombre de la paz era una fortaleza
Para matar al hombre de la paz
tuvieron que desatar la guerra turbia,
para vencer al hombre de la paz
y acallar su voz modesta y taladrante
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo
y matar más para seguir matando,
para batir al hombre de la paz
tuvieron que asesinarlo muchas veces
porque el hombre de la paz era una fortaleza,
Para matar al hombre de la paz
tuvieron que imaginar que era una tropa,
una armada, una hueste, una brigada,
tuvieron que creer que era otro ejército,
pero el hombre de la paz era tan sólo un pueblo
y tenía en sus manos un fusil y un mandato
y eran necesarios más tanques, más rencores
más bombas, más aviones, más oprobios
porque el hombre de la paz era una fortaleza
Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla,
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse siempre a la muerte
matar y matar más para seguir matando
y condenarse a la blindada soledad,
para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse sin el pueblo.

viernes, 11 de septiembre de 2009

TÚ, EL SOMBRERO / Oscar Sosa Ríos




..." los saludo
y les saco mi sombrero
y los dejo viajando en el Parnaso
como ratas alegres en el queso"...
P. Neruda
Tú el sombrero Pablo
y yo la lengua
para dejarlos mohosos
repitiendo hasta el cansancio
sus grises sonrisas oportunas
sus babas solitarias.
Porque no quiero sus manos desteñidas
sus pieles arrugadas
sus flácidos traseros vanidosos
ni la víbora enroscada en la cintura
que muestran
para seguir masticando sus míseros tormentos.
Tú el sombrero Pablo
yo
la lengua de la historia.
Tú
dejándolos en el Parnaso
y yo contigo
cantando el destino del hombre.

lunes, 7 de septiembre de 2009

SALVADOR Y SALVADOR / Oscar Sosa Ríos



Era el Salvador.
Un Salvador de volcanes en su patria.
Un campesino, un obrero, un mapuche.
Un hombre de cobre y de torrentes
de carbón y mar
de aladas herrerías y cosechas.

Un Salvador que dijo:
"Aquí me quedo a morir junto a los míos
en esta hora de la historia que me mata.
Aquí cierro mis ojos para siempre
junto ami pueblo enardecido.
Y cuando esto suceda
todas las campanas me acompañarán
salvajes
en los ecos de Santiago herido.
Aquí me quedo con las ventanas abiertas
mirando este cielo de plomo que me busca
que se enroja con la sangre de mi sangre
con el pulso de mi vientre
con la frente entera de combate
que levantan sudorosos sus vínculos
los chilenos en la cresta de la tarde".

Ahora es el poema el que te dice:
Eras como el Salvador de entonces
presente en las calles de septiembre
cuando América presenció el balazo del gusano.
Salvador gigante
Salvador chileno
Salvador Allende.

febrero en violeta / a violeta parra / Oscar Sosa Ríos


FEBRERO EN VIOLETA

A Violeta Parra.

Y fue en febrero.
Un cinco de penumbras
allá
en la soledad del almanaque
en el hueco sonoro de la vida
donde se sintió el grito y el balazo.

Allá donde soñaban los cantores
y el color del viento se trizaba entre los muelles.

Allá donde la vendimia supuraba racimos
y el arco senil del paisaje
era flecha verde atardecida.

Allá fue la muerte
-taciturna muerte... mi Violetala
que sembraba sienes en tu canto
y lo llenaba de coligües y veranos.

Y fue precisamente en febrero
donde urdió migajas la desdicha
y en un cinco de dolor sangrante
agazapada
la mortaja del horror vejó tu vida.

tres poemas de rafael cárdenas


Me muevo

Me muevo. Uno, dos, tres pasos. Nadie puede negar que avancé un poco. Se pueden ver mis huellas en el suelo, pero amanezco en el mismo sitio. ¿No me desplacé? Es cierto —verifico las marcas— que ayer no estaba donde ahora estoy, pero algo me dice que no me he movido. No sé qué significa desplazarme.
________________________

Lenguaje

Lenguaje
emanado
puntual
fehaciente,
no el engaño
de la palabra que sirve a alguien.

__________________


Temor

Alguien cierra una puerta a un hombre que enmudece, se mira en su celda de un solo respiradero y duda de que él mismo exista.
Algunas veces, por instantes, es sacado a ver sol, pero vuelve por sus propios pasos a su sitio.
Allí al menos sabe que sufre.

Campesino / elsy

Tus sudores de siglos,
tus pies repasados en caminos blanquecinos,
tus manos en permanentes saludos solidarios
puestas en los manteos encantados
de las montañas limpias de traslucidos cielos,
abrazando los pueblos famélicos
que en las mañanas locas deambulamos.

Quise ser tus pies
mirando con otras lumbres
por encima de los hombros.
Quise llegar de lejos
sin amos ni estaciones;
de mujer ingenua como pocas,
con vestido de ilustrada como muchas

Vi presurosa y sin espanto los pies jóvenes
en espera de las siembras maduradas.
Se discutía de campesinos pobres
y de burgueses ricos.

Aconteció que me canse de mis pies altos
y mis pies de mis zapatos bajos.
Aconteció que tengo por fracasos
apesadumbrada el alma y por momentos
pensando y repensando las ideas:
que soy una caracola de mercaderías infernales
sin ojos,
ni oídos,
ni labios,
desde ahí te veo en otros mundos,
te percibo y te reconozco muy lejos.

Me voy acercando al barco del destino
y quiero decirlo:
tu eres el trigo que dibujo,
la semilla que va germinado
con el sudor de tu rostro,
de la tarde en camino,
de las manos de fuerte lirismo
como pajarillo recién nacido
que cultiva la tierra y se hace mayor en el vuelo.

En este día inevitablemente blanco y arqueada
quiero decirles tranquila
con mi alma desnuda:
que tu eres el poeta de la tierra,
que ya no soy caracola de ciudad sola y dejada
que estoy contigo y con valentía
en la luchando por la tierra y el agua
para que el caracol viva
y respire junto a la caracola
y los hombres y mujeres del planeta
aunque la tarde vuele la montaña
con velocidad desconocida
tomemos el caminar hacia la patria nueva.

Hacia el sueño de Bolívar, la patria Bolivariana.

La lechera automática / Gorka Andraka


Sales y soles
Gara

Cada familia debería tener su vaca. Seríamos, seguro, mucho más felices. Con su nombre propio, su álbum de fotos, su tarjeta sanitaria, sus gustos y aficiones... En mi pueblo, Armintza, sólo quedan ya las vacas de los Iturri. Verlas pastar en las campas de Gastus, en lo alto del pueblo, tan cerca del cielo, te reconcilia con el mundo. Mientras sigan ahí, mientras resistan, aún no está todo perdido. Somos lo que somos también por ellas. De críos, en la mesa nunca nos faltaba un tazón de leche recién ordeñada. Todas las mañanas, primero Margari, y los últimos años sus hijas, se encargaban de repartirla casa por casa. De la vaca a la boca. Después de hervirla, claro, y vigilarla para que no escapara. Natural, como la vida misma.

Anitze, Marije y Jose Inazio forman Iztueta Elkartea, una explotación lechera situada en el caserío Iztueta Azpikoa, en Lazkao. Tienen 45 vacas y su familia se dedica a la producción y venta directa de leche desde hace cuatro generaciones. Este jueves estrenaron en Ordizia la primera máquina expendedora de leche de Gipuzkoa. Leche fresca, y lista para consumir, las 24 horas del día y en plena calle. Un litro, un euro. Varios municipios de Álava, Navarra, Cantabria y Cataluña disponen desde hace unos meses de estos novedosos y exitosos surtidores. El de Santoña vendió, sólo en un día, el pasado 22 de agosto, 1.200 litros.

“No es como la leche de la tienda, sabe a leche recién ordeñada”, asegura Anitze desde su caserío. “Y no genera residuos porque usa botellas reutilizables”. Cada barrio debería tener su lechera automática. Que menee el rabo y de mugidos cada vez que la ordeñas: “Su leche, muuuuuuuuuuchas gracias”.

MIA / euler granda



Oh rota,
oh carcamal,
recontra mía,
hasta cuando no pueda más;
hasta la cacha mía;
en las malas y en las peores
pegada a mí,
a mí adherida;
pereciente ventosa,
liquen,
jarro viejo,
queloide,
que a veces da vergüenza acostarse
contigo.
Como los que no pisan en el suelo
yo renegué de ti,
yo te mandé a comer en la cocina;
al virar las esquinas te pateaba
pero tú me seguías;
para dejarte atrás
me ponía a volar
pero tú me seguías;
me emborrachaba y vomitaba
pero tú me seguías
y cuando me quitaba la peluca
de las buenas costumbres
y me tiraba de cabeza en el silencio
al lado me gemías como un perro.
Tú me comprendes,
las mujeres a veces,
te echaba a que durmieras en la calle,
me escondía de ti, pero tú me seguías
y hasta hubo un momento
que llegué a creerme demasiado bueno
para ti,
pero igual me seguías.
Oh! miísima,
oh! contrahecha,
oh! patoja,
oh! tuerta,
oh! desdentada,
bacinilla de a perro,
oh! vida sarnosamente mía,
he regresado a ti
hasta que llegue el día
en que no puedas soportarme.

sábado, 29 de agosto de 2009

LA BASURA TAMBIÉN / euler granda


"Minador falleció al ser sepultado por una montaña
de basura". -

Con las imperturbables quijadas
de la lluvia,
con la piel de las frutas,
con mis primas las moscas,
con las toallas higiénicas
de la reina del barrio,
con mi cara y la suya,
con mi paz y la suya,
con la insalubridad
y el códex,
con las palabras
carne de basurero,
con las veneraciones y saludos
que van al basurero,
con los preservativos
y los labiosos arrumacos,
con la foto del pan
y los suspiros
que Ud. bota a la calle,
con los suposítorios
que se pasman,
con los ojos gastados
que Ud. bota,
con el vientre caliente
de la chicha...
sin un remordimiento,
sin el más leve escrúpulo,
como si fuese por dinero,
a Víctor Manolenta Caiza.

Pues,
sí señor
no se lave las manos,
no se dé de inocente,
no se quiera pasar
de palomita blanca.
También, señora Ud.
con todo lo que pesan
sus sueños climatéricos,
sus óvulos infértiles
y sus «patas de gallo».
Con el 7% ,
con la devaluación de la moneda,
con los pactos andinos
y la palabrería del gobierno
«nacionalista revolucionario»,
con las maniobras belicistas,
con las reuniones a «alto nivel»,
con los ministros de agricultura,
con los coli bacilos de la leche,
con el costo elevado de los víveres,
con los ANTIHOMBRES ...
como si fuese un enemigo
a Víctor Manolenta Caiza.
Así no más
como hormiga debajo del zapato,
como araña atrapada en la bisagra.
Y señorita, Ud.
con sus Hot Pants hediondos,
con sus galanes preferidos,
con las cenizas de la marihuana,
con los Hippies,
con los cerebros musculosos
de los señores militares;
así no más,
con la meliflua propaganda
con que los gringos nos roban el petróleo...
como si fuese por venganza
a Víctor Manolenta Caiza.
Ud.
que no es capaz
de matar una pulga
y aunque le soliciten
nunca quiebra un plato,
Ud. mismo y las ratas
que a veces se le escapan del cerebro.
Ud. y yo,
cuando en las deyecciones y desechos
buscaba su sustento,
cual si no fuese un ser humano,
sin que nadie nos viera,
cuidándonos de no dejar
ni siquiera la sombra de una huella,
rezando preces
y apostando al fútbol,
a cuchilladas de basura degollamos
a Víctor Manolenta Caiza.

(De La inútil manía Y otros nudos)

LA AGUJA Y EL CAMELLO / EULER GRANDA


("Es más fácil que un camello pueda atravesar el
ojo de una aguja antes que un rico entre en el reino
de los cielos").

Si se enterasen mis congéneres
que a mí sin ser camello
me es dado atravesar el ojo de una aguja
y que es un juego fácil.
Si comprendieran
lo que es trocar en hilo la grasa del abdomen,
los gordos pensamientos
y el tumor de los lunes.
Si tan sólo supieran en dónde está el ovillo.
En realidad
si fueran mis congéneres;
si tuvieran los ojos para ver
y no para patear;
si en lugar de espiar con el estómago
comieran simplemente,
llanamente comieran
y siguieran comiendo
y establecieran premios para los más glotones
e inofensivamente así,
sin meter los zapatos en los platos ajenos.
Si mis iguales,
mis diferentes semejantes,
los que funcionan como yo
y sin embargo
más que yo rebuznan.
Si supieran los nudos que me hago
y que buscarle
cinco patas al gato
es como sonreírse sin los dientes.
Si supieran
me digo:
que dos y dos son cinco,
que la línea más corta
no es la recta
y que no queda en pie de los axiomas
ni la aseveración rotunda,
ni Pitágoras.
Si supieran no más
que yo ya no soy
sino un primo lejano
que se quedó aplastado bajo un sueño
y desde entonces
algo como un violín
le está goteando adentro.
Si supieran las cosas que yo escribo
desde este barrio sin desagües
donde nos estancamos todos
y la luna se aborta empantanada.
Si supieran las cosas que no escribo
y las cosas que escondo en las rendijas;
si supieran no más,
os doy por descontado,
no pasaría nada.
Además
qué carajo,
qué reino de los cielos,
qué flor
ni qué camello;
los ricos
mientras más barrigones,
con más facilidad
entran a cualquier hora dondequiera.

Una Fecha Y El Mar / Euler Granda


Una vez,
un pescador
se fue cortando al viento;
tiró la red,
la recogió vacía;
en tanto ensangrentado el sol
con todo el peso de su cuerpo
se arrimaba en la tarde;
de pronto,
el mar
comenzó a sacudirse
como animal mojado;
el pescador cayó
en brazos de las algas;
en la espina de un pez
se fue su corazón,
aguas abajo,
y en la porosa playa
ese día encontraron
un pedazo de sal
semejante a una lágrima

También Sucede / Euler Granda



A veces
el amor como un intruso,
como un pelo
en el plato de comida.
A veces el amor
como enfermarse,
como estar ahogándose,
como si hubiésemos robado
y nos buscaran.
Otras veces con él
qué borrachera,
qué jubilosa azúcar
inundándonos,
qué tropel
en las venas,
qué cosa nunca vista,
qué fiebre de colores.
A veces el amor
como pudriéndose.

Sin Llanto / Euler Granda




Hoy mataron a Juan el Huasicama
lo mataron a palo en día claro,
lo mataron por indio,
porque trabajaba como tres
y nunca sació el hambre,
porque junto a los bueyes
arrastraba el arado,
porque dormía sobre el suelo
y con su mala suerte cobijábase,
porque amaba la tierra
como la aman los árboles;
lo mataron por bueno,
por animal de carga.
Se quedó
de los pies hasta el alma ensangrentado.
se quedó boca abajo
para que los trigales no le vieran
la cara destrozada,
quedó
como las hierbas
después que pasan los caballos
y nadie dice nada;
lo mataron sin que nadie lo notara,
sin que a nadie le importara nada.
El viento persistió en su erranza,
como siempre las aves revolaron,
siguió impasible el soledoso páramo.
No hubo más,
el patrón lo mató
Porque le dio la gana.

Poema Gris / Euler Granda


Hoy los miré tan cerca
como la uña a la carne;
eran hueso y pellejo;
con pedazos de insomnio
salían de unos huecos,
tosían,
recogían cáscaras de frutas,
desperdicios,
ennegrecidas telas.
A la hora del almuerzo
hacían cualquier cosa
menos comer
y en la noche aguardaban
que del cielo arrojaran a las charcas
los podridos luceros.
Masticando silencio
hoy salían y entraban a mi pecho.

Limpieza General / Euler Granda


De un puntapié
acabar con la ventana.
Desde el último piso
tirar el terno nuevo,
el nombre, la lascivia;
despojarme del ansia y los papeles;
arrojar a la calle
las mentiras,
las muelas que me sobran,
los amigos;
botar la basura
la calvicie
y por fin,
sin pagar el arriendo
sin avisar a nadie,
irme
donde me dejen ser
una página en limpio.

jueves, 27 de agosto de 2009

La Droga / Euler Granda


La más inofensiva,
la más sana,
la que nunca produjo salpullido a nadie;
la que hasta ahora que yo sepa
a nadie le ha pasmado la alegría;
la pájara,
la pajarita
que nos hizo volar sin ser aviones;
la que a mansalva nos hizo sudar miel,
quedar absortos
hasta sacar en conclusión
que el mundo lo teníamos cogido
como a una lagartija por el rabo.
Ese licor,
o si usted lo prefiere
esa licora
que nos hizo espumear sin ser cerveza,
que nos hizo calor en pleno frío.
La rica,
la pura gozadera
que no daba adicción
ni efecto de rebote
ni sueño dependencia
y así todo al respecto.
La bizca,
la bizcacha,
la tuerta,
la tuertacha
que nos hacía ver todo bonito y de colores
Esa descabellada primavera,
ese frescor sin nombre,
ese aroma sin cara,
esa borracha borrachera
que nos exacerbaba el apetito
para que devoráramos las fechas y las calles.
Esa droga, ese placebo
que no era cocaína,
ni peyote, ni crak, ni L.S.D. ni marihuana;
esa droga que en nada coincidía con un ave
y sin embargo era más ave
que las aves.
Esa destartalada,
esa chúcara fruta
que nos hacía sufrir delirios de grandeza,
alucinaciones, vahídos
y sin embargo teníamos
Más salud que los toros.
Esa recontramuerta,
esa enterrada viva droga de la juventud.

La Advertencia / Euler Granda



Un día
le regalan a uno
una palabra
y uno la pone al sol,
la alimenta,
la cría,
la enseña a ser bastón,
peldaño,
droga anticonceptiva,
garra,
analgésico,
brecha para el escape
o parapeto.
Uno le saca música,
la pinta,
la vuelve más pariente
que un hermano,
más que la axila de uno.
Uno la vuelve gente
y en los instantes débiles
hasta le cuenta
las cosas subterráneas de uno;
pero cría palabras
y un día te sacarán los ojos.

Eso Es El Tiempo / Euler Granda



Ni la muralla china
ni el alambre con púas
ni los cordones de perros policías
o policías perros
que resguardan las nalgas sociales y cristianas
del hot dog presidente,
nada es capaz
que yo sepa,
nadie puede detenerte.
Ni las minidevaluaciones,
ni la maxi hambre,
ni todos los bostezos juntos de la burocracia,
ni la inflación,
ni la desinflación,
ni la deuda externa:
ajena mortecina
que nos cargaron en la espalda;
ni el patriotismo a sueldo
de las fuerzas desarmadas de la patria,
ni las redes del miedo con que a río revuelto
pescan las religiones;
contigo no se puede:
a todos y a todo
nos pasas por encima; a todo matas;
todo lo pulverizas,
lo desmemorias todo;
a todos nos conviertes en morcillas
para las aves de rapiña;
todo no es más
que una decrépita palabra
escrita en la arena movediza del cerebro;
eso es el tiempo
y no huevadas de relojes.

Una poética para unos cuantos versos amorosos


Liberto (Desde Artevigo, Canarias. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Alguien dijo alguna vez, creo que Rosa Chacel, que escribir es comunicar un secreto. Luego vino Borges y remató diciendo que él esperaba y a veces algo venía (convertido ya en historias de palabras). Luego sólo quedaba -concluía Jorge Luis- aceptar el resultado como una fatalidad. Yo también quiero comunicar mi secreto, mi hallazgo, mi encuentro, el inesperado descubrimiento del siempre sorprendente y sorprendido verso que desciende sobre el papel para anunciarnos una nueva metáfora, una sugerente imagen, una cambiante emoción, con las que poder reconciliarnos de nuevo con el mundo, con la vida, con uno mismo.

Pero en un determinado momento te ocurre encontrarte frente a la soledad del lecho amoroso el día menos apropiado, la noche más desamparada e imprevista -por lo oído, visto y leído, siempre fue así y por siempre -cuentan- lo será-. Entonces oyes tu nombre en boca de un desconocido que se apiada de tu ridícula y trágica situación y te suelta un "tranquilo muchacho, no es la primera vez que ocurre, ni tú serás el último". De pronto, empiezas a sentir esta frase como la más asquerosamente consoladora de todas las posiblemente planteables para la maldita ocasión. En ese preciso momento -sin apenas pensártelo- sacas el puñal afilado que llevas fajado al pantalón -y que hacía meses que no utilizabas- y le das tres certeras puñaladas en el centro mismo del corazón. Cuando el desgraciado hombre anónimo cae al suelo, agarras fuertemente de nuevo el puñal ensangrentado con las dos manos y lo hundes hasta el fondo del tuyo -en tu ya sufrido y dolorido corazón- donde queda clavado, hasta la empuñadura de plata con rubíes y esmeraldas incrustadas, y que si la miras fijamente parece formar una figura lo más parecido a un corazón partido, el mismo que acaba de atravesar de una parte a otra, del uno al otro lado y ya esta vez por siempre jamás.

El punto final lo pondrá Julio Cortázar diciendo: "intentemos vivir reinventando pasiones nuevas, o reviviendo las antiguas con pareja intensidad".

Jose Almeida Alfonso



Orilla azul

Cuando duermes a mi lado,
como una gaviota ausente, suspendida,
un beso soñado recala
en la orilla azul de mis labios.

Entonces, la Luz perfecta, intensa, oscurece
en la noche que abarca circular las solas ansias,
y la árida tierra erosiona los anhelos amorosos
de nuestra centenaria quietud.

(Sólo nuestro milenario sueño pervive intenso
como aquel primer día de descubrimientos).

Entonces, volvemos a la luz total,
a la palabra que hiere,
a las manos-ansias, a los besos-párpados,
a las lunas-crecientes
que requieren nuestra presencia,
-inmediata voz percibida a lo lejos-,
en los callados ámbitos de nuestras miradas.

Hay como un abismo, siempre
que sucede al vértigo del amor,
que llenaré con caricias-palabras,
con palabras-estrellas, con sueños-abrazos
en el silencio preciso de sentir.

Cuando tu confianza esté agotada, será el otorgar
mi más grande ternura,
en un cercano oasis de palomas
para beber tus senos hasta no saciarme nunca,
y remontar el más alto vuelo
en las alas inmensas alas de tu corazón florecido.

(Luego dibujaremos en el lienzo azul del cielo,
siete, ocho, diez, mil estrellas de verde esperanza,
para que el sueño de la terrible truncada libertad
perviva por siempre-jamás en nuestros requeridos
Atlánticos Peñascos Africanos).

Nosotros sólo recordaremos
las tibias noches compartidas,
el exacto rumor de las caricias,
la linda calidez de tu piel de azucena,
que vuelve a encontrarnos de nuevo, sorprendidos,
en el mismo territorio del deseo presentido.
la espera

Uno siempre había esperado una cosa así:
poder hablar de lo inefable, poder ver lo invisible,
caminar por la senda de lo ilimitado
De los sueños imposibles, de los más altos ensueños.
Abandonar por siempre los engañosos atajos
que perturban el andar, doblegan el alma
y nos alejan de los más bellos paisajes.
Uno siempre había esperado a alguien como tú:
adorable, querible, más allá de todo oscuro
sentimiento,
más acá de toda innombrable pasión.
Uno siempre había esperado y por fin, llegaste
juguetona, revoltosa, arrolladora,
como una ola alta de luz a inundar
las orillas tenebrosas de mi oscuro ser.
Y llegaste, por fin,
magnífica, distinta, impetuosa,
como un incendio inmediato
a quemar las nubes de mi desolación,
a convertir en ceniza
los secos rastrojos de mi locura.
Uno siempre, no sé... quiso querer
que lo quisieran, como tú quieres
inmenso, profundo, verdadero
como un incontenible océano de pasión.

*****************

Tu mar, mi cielo

A veces la oscuridad de los cuerpos es la luz intensa.
El deseo voluptuoso, sensual, no ve
palpa, siente el contorno exacto de tu piel de azucena.
La mirada de fuego extiende todas las caricias
y voy, vamos, dibujando los perfiles del amor
en nuestros deseados espacios habitados.
Es la explosión del candor,
De el ansia remontando su vuelo de ternura.
Somos los horizontes azules, precisos
en un océano de olas inquietas, amorosas, juguetonas
que van, que vienen a nuestras geografías reconocidas.
Sólo los susurros del celaje, de la nube suspendida
distinguen la naturaleza de tu cielo,
el mar de mi pasión. Es inmenso
el placer de la contemplación, el roce
de tus labios incendiados
en el justo momento de la comunión:
rumor de pájaros ansiosos sobre las ramas largas
como abrazos, que suben bajan se enredan
derramando la perfecta fragancia del deseo último
por nuestros cuerpos sudorosos, fundidos
en un sólo destino amoroso.
Despacio, poco a poco, la flor presentida de tu encanto
hace florecer, incontenible, la fruta encendida de la pasión
Así puedo acariciar, beberme pletórico
la verdad revelada de tu cuerpo,
el secreto tesoro que descubro jubiloso:
rojísimas cerezas, carnosos pétalos
alimentan mis labios de luz, las manos de espuma
seducen las yemas dulces de mis dedos azules.
Un aire tibio recorre todos los sentidos,
desciende como un rayo un tremendo escalofrío,
cuando tu mar en mi cielo son uno
se repite deliciosa la hora perfecta
de los encuentros amorosos en la noche oscura.
Así, envueltos en esa atmósfera tenue, morimos de vida,
nos acercamos al origen, a la esencia de todos los caminos:
hacer sentir, sintiendo, el palpitar olvidado de la tierra,
los latidos más intensos del Universo.
***********************

Viajero del sueño

Hoy, de nuevo, como aquella primera vez
el paisaje se me muestra terrible,
absurdamente bello. Tan bello
que uno no quisiera perturbar
ni un sólo centímetro de su esplendor.
Entonces me olvido un instante
de aquella lejana crueldad: el paisaje concreto
siempre es pura fragancia que permanece, que te eleva
te seduce, te envuelve, sin más excusa
que su propia naturaleza adorable. Tan adorable
que siento sentir esa sensación inmemorial
de antiguos dioses, de dioses inquietos.
A ese eterno momento de puro goce
se dirigen todas las miradas,
todas las ambiciones
todos los destinos.
en ese eterno momento comprendo,
la necesidad de todas las caricias,
el deseo de todos los besos.

*****************************

Viaje a Tinamar

Desde La Aldea , lejano y solo,
a Tinamar, alto y húmedo,
recorro los terrribles y encantadores paisajes,
de una tierra redonda, absoluta, en extraña quietud,
para reencontrarme con la cándida ternura
de tu presencia volandera ,con las cascadas
a borbotones de tu risa,
con tu palabra luminosa que se enreda
siempreviva entre los almendros
y los tilos de mi vida.

Es que da gusto sentirse así, como en un sueño,
como si nada fuese real; -¿A qué más realidad?-
y bajar desde la cumbre a la playa a sentir
el rumor del mar, el vaivén de las olas inquietas
oliendo la fragancia de su espuma
por la cercana orilla tibia, por la suave arena húmeda.
Aquí el amor se convierte en una querencia necesaria
para poder soportar el peso de los siglos,
el insoportable peso de los años,
el siempre presentido murmullo de uno mismo.

*********************

Sueño alado

Cómo decirte que eres la perfecta
geometría de dos seres, la cierta
encarnación del amor,
el exacto rumor de la ternura.
Que tu corazón me adivina jubiloso los latidos
eternos de mi oscura vida,
que a tu lado revolotean sin cesar
los pájaros de la alegría.

Cómo decirte que eres la ansiada realidad
de todos mis sueños,
el auténtico ser de todos mis anhelos amorosos.

********************

Paseando

Paseando por Vegueta,
con un inmenso anhelo,
hiciste posar las palomas
de la felicidad en mi alma colmenera.

Junto a ti no hay que mirar al cielo
para ver, para sentir el azul completo
de un día luminoso.

****************

Descubrimientos

Es una delicia sentir tu respiración
en la oscuridad de la noche. Sentir tus latidos
serenos, como de mar en calma.
Sentir el calor de tu cuerpo fundiéndose
con el calor del mío,
para irradiar todas las cosas que conforman el espacio
de nuestros sueños.

Es una dicha descubrir que juntos podemos
hacer crece las flores con maravillosos colores,
de tantos jardines marchitos por el olvido.
Descubrir que nuestros más ansiados deseos
pueden esperar sin que sean consumidos
por el fuego de una pasión inútil.

Es una inmensa felicidad poder compartir
nuestras pequeñas cosas de gran alcance
que nos hacen intuir otras realidades más cercanas.
Compartir también, todas las desdichas
que se ciernen alrededor nuestro, dentro
como terribles puñales afilados.
Al fin, es una delicia sentirte,
una gran dicha descubrir nuestro inmenso anhelo
que llega como una ola alta de luz.

************************

Lejanías

Sentirte cerca es lo mejor
que me puede pasar. Lo más hermoso:
cercana a mí te quiero.
Y sólo cuando te alejas -no en la distancia física,
en la otra, quizás más cruel- sólo entonces creo morir:
sentir sobre mí cien mil atmósfera fulminantes.

No he aprendido a evitar este abandono mortificante,
este desesperante vivir de sentirte
tan lejana al lado mío.
Cercano a ti me quiero.

*********************

Revelación

Tu voz interior me llega clara, cristalina,
luminosa,
como de barranquillo sereno o día azul intenso.

Tus palabras son como olas reveladoras que tiernas
acarician,
las orillas de mi olvido, las playas de mi desolación.
Lo que antes era murmullo inaudible,
es ahora blanca espuma reconocible.
Lo que antes eran oscuras incertidumbres
son ahora purísimas montañas de certezas.
De tí me llegan viejos secretos callados
durante largos siglos de desamor.
De tí recibo las enseñanzas de los ciclos perfectos
de la naturaleza, el orden exacto de las estaciones.
Sé que juntos podemos andar, inventar
el camino de los sueños, la senda desconocida del amor.

******************

Naturaleza encantada

Todo es posible a tu lado, todo es distinto.
Contigo se siente la fuerza de los volcanes dormidos,
el poder de las estrellas lejanas,
la energía de las lunas del mar,
de los soles de las montañas.

Todas las cosas que tocas, que miras, sin querer,
impotentes, revelan su naturaleza entrañable.
Tienes el don de disipar todos los temores:
el temor de la vida y el temor de la muerte
aunque pervivan en ti como soplos de alas de mariposas.

A tu lado todo es distinto, todo es posible.

Contigo se aprende a mirar las cosas
con la mirada de la inocencia perdida
del candor rescatado.

Al final uno llega a creer
que todo, árboles, pájaros, montañas, flores,
lunas, besos, sólo existen para confirmar
la grandeza del amor.

**********************

Sin esperarlo

Hay que aprender de la dolorosa espina,
del punzante delirio de los verdes tallos,
-que asciende sabiamente colocada-

que hieren hondamente
que profundamente rasgan,

para que un día cercano, nuevo
para que una mañana distinta, hermosa
sin esperarlo, ya sin más
alcanzar la cima esplendorosa,
la inmensa belleza luminosa
de un tremendo rosal.



Otro principio

Desde siempre ruge el viento con sus dientes afilados,
el que hace surgir el temor no sabido, no confesado.
Aún así, permanezco indiferente, impávido
ante la sucesión de difuntos
que yacen en los recuerdos.
Pero no al estrangulador oscuro de florecillas.
No ante el asesino feroz de ansias sin sueño.
Sus manos sostienen el mundo como una marioneta,
como una mañana oscura, como un sinsentido amargo
todo se vuelve contra la tierra húmeda.

Tiene que ser otra época azul embarcándonos
en mareas de días y playas. Otro principio
igual que un campo de amapolas y distinto como razas.

Aunque te tengo como una sombra que camina sin sol
no te puedo abandonar en este día
en esta calma que me posee, en esta hora que agoniza
el vientre caduco en los dientes de la serpiente.

Recuerda que el horizonte se besa
con el mar desde siempre.


Afrika

Son terribles los grilletes que aprisionan
Los anhelos de un inmenso corazón.

Los destellos de las negrísimas pupilas, profundas,
Revelan la poderosa luz, la luz intensa
De un afán de truncada libertad.

Sólo un refugio, una memoria milenaria para no morir
en los gestos, un mágico sueño ancestral pervive
en sus telúricos ritos, en su ritmo permanente.

Tierra sobria rica en amarillo desdén
resurge del polvo sediento de la esclavitud
para reconquistar un espacio de grietas palpitantes.

Un horizonte rojísimo deja entrever la vida,
un cielo estrellado de infinitos desvelos.
Al final un mismo pájaro de fuego traerá
en sus africanas alas las claves más sonoras
del sueño más antiguo de nuestra común libertad.

*********************

Abandono

Ahora, después de tantos sueños desvanecidos,
de romper mil labios de amargura y llanto,
de finísimos puñales relucientes de cobardías,
de traiciones hirientes hasta lo indecible.

Ahora, después de haber comulgado con el deseo voraz
y de permanecer atento al cambio de las mareas,
a las reveladoras fases de la luna.

Ahora, después de tanta desolación y olvido
no quiero abandonarme, que me abandones
a la suerte cruel de un día cualquiera,
al frío cortante de mil puñales afilados.



Goce

Llegaste a mi como un pájaro certero
que trae en sus alas las claves de todos los vuelos,
en su garganta los secretos de todas las canciones.

Silencioso, con paso tembloroso
aún me sostenía la tenue línea del horizonte.
Tu, resplandeciente, iluminada
como un día soleado de luceros
como una noche poderosamente estrellada de lunas.

Llegaste a mi con tus mejores dones
Y cautivaste de inmediato todo el recinto,
las ansias de mi sueño imposible.

Llegaste a mí, río caudaloso de sueños altos
arrastrando aguas estancadas, olvidos
dejando sólo la confirmación de la alegría.

Llegaste a mi, y yo te recibí gozoso,
Con el mejor de mis sueños,
Con la más grande ternura.






No se detiene

Por el día, mi sueño no se detiene ya
en las ramas frágiles de los árboles marchitos,
ni en las crestas de inquietas olas
que siempre van a morir a todas las orillas.

No, mi sueño va más allá, más allá.
Parte de las ingenuas sonrisas,
de las desordenadas ondulaciones de tu pelo,
del resplandor blanco de tu piel de flor tibia,
de tus manos de gracia azul, infinita.

No, mi sueño no se detiene ya
vuela, libre, en las alas de los pájaros rojizos,
blancos de la aurora.

Asciende firme, por los diminutos rayos del sol
de la espuma negra que se desvanece.

Corre, serenamente alocado,
a las cimas altas de inmensos anhelos.

No, mi sueño no se detiene ya
porque has conseguido liberal la mordaza
de tantos vacíos, de profundos abismos.
Mi sueño ya no se detiene
vuela, asciende, corre, libre, junto al tuyo
por encima del mar.
A veces, al despertar oscuro de la mañana
siento tu ausencia clavada en mi pecho.
Tu ausencia, herida abierta que no se detiene
en mi corazón sangrante de ansiedades.

Entonces, ya no es aquel entrañable aire tibio
que recorría nuestros cuerpos deseosos, soñados.
Sólo viento frío, escombros para la mirada.
Aunque escucho tu voz, lejana, no es lo mismo.
Mis labios oscuros, mis manos pétreas
y quiero irme, irme lejos,
ser ala, sueño, nube, mar inmenso
para tu cielo siempre.



Ama, Polas

Ama, Polas, no esperes la ora marchita del ocre.
Saborea ahora la amargura del deselance
que se percibe, que te hincha esplendoroso
el corazón suspendido. Apura hasta el vacío
Las copas de pétalos deseosos
con sonidos de trinos y campanas lejanas.

¡Ama, Polas! Ten en tu pecho
la flor deshojada del ansia y el temblor
cuando los siglos no son otra cosa
que miradas y abismos de oscuridad.

Piérdete en la aventura de un cuerpo,
y siente la estación conjunta
del sueño de hojarasca, de nube alta
de lucero luminoso como abrazo.

Párate y escucha por un momento
El soliloquio sensual y tremendo
del despertar alboreado de las memorias:
el rocío, la hierba, la hoja
o el gusano que repta.

¡Sigue, sigue atento la flecha lanzada!,
violentamente sobre los ojos y las bocas.
En las palabras beben y adjuran. Temen
La luz del sándalo. Y el olor
Que se mete dentro, muy adentro,
el dolor y la desesperación. No existen.
Como el amor o el juego, no son nada.

Te veo ahora, Polas, sólo
en la madrugada, andando despacio,
hundido, despreciado, maltratado,
con las manos abiertas deshaciendo
los revoltijos de las entrenadas.
Y te vienen de nuevo los acordes,
aquellos metálicos de los atardeceres
Y sientes que la sal es menos sal
Y que el agua, sube, sube y nos bebe.
Y tu dices: "es la luna". En este pesar
que te carcome los huesos
piensa siempre en una flor y Ama, Polas.
Ama, hasta desangrarte,
hasta el último suspiro escalofriante
Y sombrío.

Hasta que el mundo quede iluminado
A tus pies. Gritando, alborotado,
Ama siempre, Polas.

Escritos en el año 1992 y publicados bajo el título de "Orilla azul" en 2002.

viernes, 31 de julio de 2009

los varones también usan / luis maría pescetti


Los varones también usan
15/07/2009
(Del libro Chat Natacha chat)

- ¡Mamá! ¡Mirá! ¡Me compré una moneda!
- ¡¿Cómo que te “compraste” una moneda?!
- ¡Está re buena, mami, mirá!
- Nati, ¿es de otro país?
- No, mami, ¡Ay, mirá que tenés cada idea! Ja ja ja, es plata de acá, ¿Para qué quiero de otro país? ¡Qué! ¿¡Nos vamos de viaje?!
- No. A ver, mostrámela.
- Mirá, es una de un centavo… Son re difíciles de conseguir.
- ¿Y quién dijo que son difíciles de conseguir?
- La chica que me la vendió, mami. ¿¡Quién va a ser!? Ay, sos re lenta a veces.
- ¿Y se puede saber en cuánto te la vendió?
- ¡En un peso, Mami! ¡Re barata!
- Nati, una moneda de un centavo vale un centavo.
- No, porque si no se consigue cuesta más conseguirla, y si cuesta más: vale más. Hay que pagarla más, sino cualquiera tendría.
- Nati, mañana vas, se la devolvés y le decís que no se haga la viva y te devuelva tu peso.
- ¡No! ¡¿Por qué?! ¡Mami no seas así! ¿Sabés lo que me costó convencerla porque no me la quería vender?
- ¡Ya me puedo imaginar! Nati, se hizo la artista, pero te engañó.
- ¡Nada que ver, mami!¿Sabés cual es? Ésa que bailó relindo en el acto pasado. Una de sexto.
- Nati, pero…
- ¿No te acordás que bailó precioso?
- Sí, Nati, pero ¿qué tiene que ver que haya bailado lindo con…
- ¡Mamá! ¿No te acordás cómo la aplaudía la gente? ¡Que hasta vos te pusiste de pie!
- Si, mi amor, pero ¿qué tiene que ver que haya bailado lindo con que te vendió algo que no está bien?
- ¿Vos decís que sea una moneda falsa?
- Nati, nadie falsificaría una moneda de un centavo.
- Ah, entonces está bien.
- No está bien, Nati; me parece que se te confundió lo que la admirás con creerle todo.
- Nada que ver. No entendí, pero nada que ver.
- Que a vos te gustaría bailar como ella, y tal vez eso influyó en que aceptes comprarle esa moneda.
- No, porque ya la quería para hacerle un arito a Rafles, y las monedas más grandes no sirven.
- ¿¿¿¡¡¡Cómo que “un arito”!!!??
- No, porque, ¿viste que las personas usan aritos? Bueno, no es que el Rafles sea envidioso, pero mejor si él sabe que también puede usar, entonces yo pensé en uno así bien raro, como los que vimos en la feria de artesanías, ¿te acordás?
- Nati, ¿vos no pensarás hacerle un agujero en la oreja al perro, no?
- Ay, mami, ¿y cómo querés que lleve el arito? ¿Agarrado con la boca? ¡Pobre Rafles!
- ¡”Pobre” porque lo harías sufrir!
- No, mami, porque lo vamos a llevar del veterinario a que se lo haga ¡No seas! Y con Pati ya dijimos que la vamos a pulir para que parezca más de pirata.
- Ni se te ocurra que voy a dejar que le hagas eso al perro.
- ¡No le digas “al perro” a Rafles, mami!
- No me salgas con otra cosa. No se lo vas a hacer.
- Sí se lo vamos a hacer, para que quede bien lindo y las perras se vuelvan locas, vas a ver.
- Olvidate, Nati (alejándose, da por terminado el tema).
- (Levanta los hombros) Y si no, se lo atamos y listo, con un hilito a la oreja.
- (Silencio desde el estudio, concentrada en otro asunto) …
- Rafles, vos no te preocupes ahora que ya te ilusionaste. ¿Ves que yo también tengo, y Pati? No duele, nada, nada, y queda hermoso, y los varones también pueden usar. Antes en la antigüedad no, o bueno sí, pero más más en la antigüedad sí, pero después menos en la antigüedad ya no, pero ahora sí de nuevo; por eso: no te preocupes.

un poemita pa mí :)))


angelito es un ser humano bello.. él me escribió estos versos..


Cuando el amor o la amistad
le deben
A la ternura despertar el alma
y el alma debe aparecer sincera
en la mirada,
fingiendo una sonrrisa, seductora
y falsa, pero la prueba real,
sólo se muestra con una lagrima
Oh cuantas veces por lograr la gloria.

Si por ventura os acercais un día
donde mi triste sepultura se halla
humedeced, mis cenizas, tan solo
con una lágrima.


Para: Vanesita
con mucho cariño.

A veces hago un viaje / Aurora Reyes


Ciego pie de tiniebla, vacilante,
avanza en el desierto de mi pecho.
Seguramente es el infierno.

Aquí dentro, convulso,
desbordando metales por mis ojos abiertos,
levantando mareas de veneno,
girando mariposas de cal y de ceniza;
frías caricias lentas estrellando mis huesos.

No sé si será el grito anudado al origen
que ha crecido gigante y le ha trascendido,
no sé si aquella niña en asombro que llevo
o una fotografía de lo que nunca he sido.

El ángel de la ausencia preside la agonía.

Tal vez sean los árboles que viven en mi sangre,
o colores inéditos,
o voces que no quieren apagarse conmigo.

Si hubiera luz, ascendería.

Mano de sombra danza por mi frente
más allá de la sed y del sueño.
Me protege un paisaje de pájaros inmóviles.
Si supiera tu nombre... ¡te llamaría silencio!

Cruzan desnudos ríos inconcretos,
pasos de arena fina, sal quebrada.
Me protege una cifra solitaria y geométrica
Si mirara tu rostro... ¡te llamaría distancia!

Seguramente esto es el infierno:
en muda dimensión desconocida
una sombra cayendo en pozo negro.

Si pudiera decir palabra limpia
de amor o de miseria, de olvido o de recuerdo.
Si pudiera sentir sobre mis párpados
mirada pura, voz indudable, firme transparencia,
sobre mi sien amarga...

¡Qué ala tendería!

Y pronunciar tu nombre impronunciable,
circundar tu inasible firmamento.
Imagen desolada del abismo,
sólo soy una forma sin espejo.

LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO


Comparto y digo con Celaya

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

jueves, 23 de julio de 2009

 
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