Visitaciones y otros poemas Fina García Marruz • La Habana 1 Cuando el tiempo ya es ido, uno retorna Vuelven de nuevo los cansados pasos Pues poco a poco el mundo se vuelve impenetrable, 2 Uno vuelve a subir las escaleras Pero ya no hace falta contestarle. La voz sola nos llama, suficiente, Uno toca la puerta de la casa 3 El que solía visitarnos, el que era ¿Cuándo tocó la puerta? No podemos No nos trae la memoria las palabras 4 ¿Qué caprichosa y exquisita mano ¿Participabas tú del dar eterno ¿Qué misterio fue el tuyo, instante puro, Pues ellos van tornándose borrosos 5 Y cuando el tiempo torna impuro un rostro, Todo hombre es el guardián de algo perdido. 6 Y lo real es lo que aún no ha sido! Toda apariencia es una misteriosa Pues toda plenitud es la promesa 7 A aquel vago delirio de la sala Cayó el espeso velo de los ojos Partía el pan con un manto de nieve. Con las espaldas del pastor huiste, 8 ¿No sentías que ardía tu corazón (Los peregrinos de Enmaús) Huésped me fue palabra misteriosa. Huésped es el que viene de muy lejos, Huésped es el que viene por la noche, Huésped es quien se sienta a nuestra mesa Huésped es el que alegra con su rostro, Huésped es el que ha de partir, al alba. 9 There is a wind where the rose was. Oh vosotras, lámparas del otoño, ¿Por qué ha de ser aquel que devenimos ¿Por qué el polvo desierto, la agonía 10 Amigo, el que yo más amaba, Cómo ha cambiado el tiempo aquella fija La música de lo posible rodeaba tu rostro, 11 Since I have walk'd with you through shady lanes... ¿Quién no conoce ese sendero en sombras, ¿A quién, ya tarde, no le cuesta mucho 12 ...qui laetificat juventutem meam... Sólo vosotras, bestias, claros árboles, Salvaje privilegio de la muerte, Oh lo real, el mundo en el misterio Nos ha sido prometida su alegría. Nos ha sido prometido su retorno. Eres lo que retorna, oh siempre lo supimos. Pero no como ahora, amigo mío. A AQUEL VAGO DELIRIO DE LA TARDE A aquel vago delirio de la sala AL DESPERTAR CINE MUDO Amigo, el que yo más amaba, Cuando el tiempo ya es ido, uno retorna A veces, en raros costó dolor, muerte costó, la vida. Bella es toda partida. El que solía visitarnos, el que era HUÉSPED ME FUE PALABRA MISTERIOSA... ¿No sentías que ardía tu corazón Huésped me fue palabra misteriosa. En Roma, En Florencia, La Pasión, Amica mea. LA PIETÀ DE MIGUEL ANGEL Ay, es como una luna, La mano sosteniéndolo la arruga No llora ya: ofrece al Hijo Ay, es como la fina ¡OH VOSOTRAS, LÁMPARAS DE OTOÑO! Here is a wind where the rose was Oh vosotras, lámparas del otoño, QUÉ CAPRICHOSA Y EXQUISITA MANO ¿Qué caprichosa y exquisita mano ¿QUIÉN NO CONOCE ESE SENDERO EN SOMBRAS? Since I haye walk'd with you through shady lanes... ¿Quién no conoce ese sendero en sombras, RETRATO DE UNA VIRGEN SABORES UNA CARA, UN RUMOR, UN FIEL INSTANTE... UNO VUELVE A SUBIR LAS ESCALERAS... Uno vuelve a subir las escaleras Y cuando el tiempo torna impuro un rostro, Y lo real es lo que aún no ha sido!




como a la casa de la infancia, a algunos
días, rostros, sucesos que supieron
recorrer el camino de nuestro corazón.
cada vez más sencillos y más lentos,
al mismo día, el mismo amigo, el mismo
viejo sol. Y queremos contar la maravilla
ciega para los otros, a nuestros ojos clara,
en donde la memoria ha detenido
como un pintor, un gesto de la mano,
una sonrisa, un modo breve de saludar.
los ojos no comprenden, la mano ya no toca
el alimento innombrable, lo real.
de su casa perdida (ya no llevan
a ningún sitio), alguien nos llama
con una voz querida, familiar.
cual si nada pudiera hacerle daño,
en el pasillo inmenso. Una lluvia
que no puede mojarnos, no se cansa
de rodear un día preferido.
que le fue deparada a nuestras manos
mortales, como un tímido consuelo.
de todos más amado, suave vuelve
a la sala sencilla, cada día
más real y más leve, ya de humo.
recordarlo. Estaba allí, estaba!
Y no se irá jamás ni puede irse.
del adiós. Sólo podrá volverse
por la puerta de un ruido, de un llamado
de ese mundo que borra, ignora y vence.
trazó, eligió ese gesto perdurable,
lo sacó de su nada, como un dios,
para alumbrar por siempre otra alegría?
que dejaste la mano humilde llena
del tesoro? En su feliz descuido
adolescente ¿derramaste el óleo?
silencioso elegido de los días?
y tú te quedas como estrella fija
con potencia mayor de eternidad.
una vida que amamos en su hora
cierta de dar, por siempre más reales
que su verdad presente, lo veremos
cuando lo rodeaba aquella lumbre,
cuando el tiempo era apenas un fragmento
de un cuerpo más espléndido, invisible.
Algo que sólo él sabe, sólo ha visto.
Y ese enterrado mundo, ese misterio
de nuestra juventud, lo defendemos
como una fantástica esperanza.
aparición. En la rama de otoño
no acaba el fruto sino en la velada
promesa de ser siempre que su intacta
forma ofreció un momento a nuestra dicha.
espléndida de la muerte, y la visitación
del ángel en el rostro del más joven
que todos sabíamos que se iría antes
pues escogía el Deseo su sonrisa nocturna.
traías el portal azul del pueblo
de tu niñez, en tu silencio abríase
una lejana cena misteriosa.
y al que aguardó toda la noche abrimos.
cuando volviste el rostro era la noche,
todo había cambiado y sin embargo
en la granja dormían tranquilas las ovejas.
cuando nos hablaba de las Escrituras?
de algún pueblo que nunca habremos visto.
toca la aldaba de la puerta y todo
el umbral resplandece como nieve.
sólo por una noche, y no se acierta
sino ya a oír lo que su boca dijo.
y alumbra con sus manos nuestro pan,
y no logramos recordar su nombre.
Walter de la Mere
más fragante que todos los estíos!
con el tiempo, más real, menos efímero,
que aquel que fuimos a tus luces pálidas?
junto a las armas bellas, quedan sólo
del resplandor de la victoria? Lejano
es todo vencimiento. En otro espacio
sucede, más allá del moribundo
rostro que hunde la gloria y deja ciego
junto al viento que lleva las banderas
espléndidas que huyen. Fiera es toda victoria.
venid a la luz del alba.
mirada inteligente que una extraña
ternura, como un sol, desdibujaba!
como un ladrón el tiempo llevó sólo el despojo,
en nuestra fiel ternura te cumplías
como en lo ardido el fuego, y no en la lívida
ceniza, acaba. Y donde ven los otros
la arruga del escarnio, te tocamos
el traje adolescente, casi nieve
infantil a la mano, pues que sólo
nuestro fue el privilegio de mirarte
con el rostro de tu resurrección.
Keats
ese continuo hablar, interrumpiéndose
el uno al otro amigo, en el gozoso
diálogo hasta la puerta de la casa,
servida ya la cena? ¿Quién no escucha
las nocturnas pisadas en la acera
tornarse más opacas al cruzar por la yerba
que nos trae al amigo, al bien llegado?
despedirse y murmura generosos deseos,
inexplicables dichas, bajo los fríos astros?
podéis seguir! Mas, eterno es el hombre.
heredad sólo nuestra, mientras derrama el astro
su luz sobreviviente sobre ese rostro altivo
de ser fugaz, junto a los ciclos fijos,
y ese verdor, eterno! Se fue yendo
la gloria de los rostros más amados,
y tornamos, como ola ciega, al tiempo
del cuerpo incorruptible que esperaste
y no pudimos retener, llorando
en la perdida lámpara, las voces,
lo que encuentro creímos y es partida.
de nuestra juventud, que nos aguarda!
traías el portal azul del pueblo
de tu niñez, en tu silencio abríase
una lejana cena misteriosa.
Cayó el espeso velo de los ojos
y al que aguardó toda la noche abrimos.
Partía el pan con un manto de nieve.
Con las espaldas del pastor huiste,
cuando volviste el rostro era la noche,
todo había cambiado y sin embargo
en la granja dormían tranquilas las ovejas.
Al despertar
uno se vuelve
al que era
al que tiene
el nombre con que nos llaman,
al despertar
uno se vuelve
seguro,
sin pérdida,
al uno mismo
al uno solo
recordando
lo que olvidan
el tigre
la paloma
en su dulce despertar.
No es que le falte
el sonido,
es que tiene
el silencio.
venid a la luz del alba
Cómo ha cambiado el tiempo aquella fija
mirada inteligente que una extraña
ternura, como un sol, desdibujaba!
La música de lo posible rodeaba tu rostro,
como un ladrón el tiempo llevó sólo el despojo,
en nuestra fiel ternura te cumplías
como en lo ardido el fuego, y no en la lívida
ceniza, acaba. Y donde ven los otros
la arruga del escarnio, te tocamos
el traje adolescente, casi nieve
infantil a la mano, pues que sólo
nuestro fue el privilegio de mirarte
con el rostro de tu resurrección.
como a la casa de la infancia, a algunos
días, rostros, sucesos que supieron
recorrer el camino de nuestro corazón.
Vuelven de nuevo los cansados pasos
cada vez más sencillos y más lentos,
al mismo día, el mismo amigo, el mismo
viejo sol. Y queremos contar la maravilla
ciega para los otros, a nuestros ojos clara,
en donde la memoria ha detenido
como un pintor, un gesto de la mano,
una sonrisa, un modo breve de saludar.
Pues poco a poco el mundo se vuelve impenetrable,
los ojos no comprenden, la mano ya no toca
el alimento innombrable, lo real.
instantes, se abre, talud
real y enorme, el tiempo
transcurrido.
Y no es entonces
breve el tiempo. Como el pájaro
al elevarse abarca con sus alas
un diminuto pueblo o costerío,
la inmensidad de lo vivido arrecia,
y se mira remoto el ayer próximo,
en que el pico ávido bajaba
en busca de alimento.
¡Qué eternidad
de soles ya vividos! ¡Y qué completa
ausencia de nostalgia! Para crecer
se vive. Para nacer de nuevo
y rehacer la mala copia original.
Para crecer, se sufre. No se quiere
volver atrás, ni tan siquiera al tiempo
rumoreante de la juventud.
Que no para que el rostro
luzca lozano y terso se ha vivido.
No para atraer por siempre con el fuego
de la mirada, no con el alma en vilo,
por siempre se ha de estar.
De cierto modo
la juventud es también como una cierta
decrepitud: un ser informe,
larva, debatíase, qué peligrosamente
amenazado. Se vivió. se salió,
quién sabe cómo, del hueco,
de la trampa:
valió el otro
del bosque de la vida, el pleno encanto
de los claros del sol entre lo umbrío
para pagar su precio: lo tanto
costó poco; poco el sufrir inmenso
para esta dádiva: al rostro
orne la arruga como el pecho la cinta coloreada
de un guerrero
o como al niño la medalla premia
por la humilde labor.
Como el avaro
el peso de un tesoro, encorva
la espalda anciana el peso
del vivir.
Mas ya, arriba,
a la salida, ya, se mira
hacia atrás sonriendo, renacido,
como agrietada cáscara el polluelo,
ya se van desligando las amarras,
del extraño navío, y como novio trémulo
locamente lo incierto hace señales.
Y al tiempo, breve o largo, siempre corto,
como el relámpago del amor, se le mira
ya sin recelo ni amargura
como a las heridas de la mano, en el arduo
aprender de su oficio,
contempla el aprendiz.
de todos más amado, suave vuelve
a la sala sencilla, cada día
más real y más leve, ya de humo.
¿Cuándo tocó la puerta? No podemos
recordarlo. Estaba allí, estaba!
Y no se irá jamás ni puede irse.
No nos trae la memoria las palabras
del adiós. Sólo podrá volverse
por la puerta de un ruido, de un llamado
de ese mundo que borra, ignora y vence.
cuando nos hablaba de las Escrituras?
Los peregrinos de Enmaús
Huésped es el que viene de muy lejos,
de algún pueblo que nunca habremos visto.
Huésped es el que viene por la noche,
toca la aldaba de la puerta y todo
el umbral resplandece como nieve.
Huésped es quien se sienta a nuestra mesa
sólo por una noche, y no se acierta
sino ya a oír lo que su boca dijo.
Huésped es el que alegra con su rostro,
y alumbra con sus manos nuestro pan,
y no logramos recordar su nombre.
Huésped es el que ha de partir, al alba.
la Madona.
la Doncella.
en Venecia.
A Dinorah
esos delgados miembros sostenidos
por la madre, ahora poderosa,
más allá del dolor.
levemente la piel bajo los hombros.
La otra, de reina, parece que mendiga.
que quisiera mecer,
a su pequeño inmenso
que quiso lo inaudito.
luna menguante.
Walter de la Mere
más fragante que todos los estíos!
¿Por qué ha de ser aquel que devenimos
con el tiempo, más real, menos efímero,
que aquel que fuimos a tus luces pálidas?
¿Por qué el polvo desierto, la agonía
junto a las armas bellas, quedan sólo
del resplandor de la victoria? Lejano
es todo vencimiento. En otro espacio
sucede, más allá del moribundo
rostro que hunde la gloria y deja ciego
junto al viento que lleva las banderas
espléndidas que huyen.
Fiera es toda victoria.
trazó, eligió ese gesto perdurable,
lo sacó de su nada, como un dios,
para alumbrar por siempre otra alegría?
¿Participabas tú del dar eterno
que dejaste la mano humilde llena
del tesoro? En su feliz descuido
adolescente ¿derramaste el óleo?
¿Qué misterio fue el tuyo, instante puro,
silencioso elegido de los días?
Pues ellos van tornándose borrosos
y tú te quedas como estrella fija
con potencia mayor de eternidad.
Keats
ese continuo hablar, interrumpiéndose
el uno al otro amigo, en el gozoso
diálogo hasta la puerta de la casa,
servida ya la cena? ¿Quién no escucha
las nocturnas pisadas en la acera
tornarse más opacas al cruzar por la yerba
que nos trae al amigo, al bien llegado?
¿A quién, ya tarde, no le cuesta mucho
despedirse y murmura generosos deseos,
inexplicables dichas, bajo los fríos astros?
Ella no sabe bien lo que ha pasado.
Él era su amigo, y ahora
le ha dicho adiós.
¡Ella que lo veía
como el padre, el esposo
que iba a ser!
Ahora pasea con otra,
van riendo.
Ella no entiende
pero se ha quedado
quieta, como quien espera
una orden, o como el agua
antes de recoger la imagen
del rostro amado.
No se ha entregado al llanto.
No tiene una alborotada
imaginación. Sigue
yendo a sus clases. Cuida
cosas pequeñas: las libretas,
la raya en el orden, igual
que el pelo al levantarse.
Hace lo mismo que antes,
sólo un poco más triste.
La luz que la abandona
la dibuja un momento.
No sabe que está sola.
Ese ignorar la guarda.
Es una trattoria
de callecita apartada
en nuestra primera noche
de Roma. Barre el portal
un niño de Amicis.
Anota el padre la orden,
la madre, al fondo, cocina.
Consuela la minestrona
de frío y fiebre.
Entramos al corazón
de la familia.
Una cara, un rumor, un fiel instante
ensordecen de pronto lo que miro
y por primera vez entonces vivo
el tiempo que ha quedado ya distante.
Es como un lento y perezoso amante
que siempre llega tarde el tiempo mío,
y por lluvia o dorado y suave hastío
suma nocturnos lilas deslumbrantes.
Y me devuelve una mansión callada,
parejas de suavísimos danzantes,
los dedos artesanos del abismo.
Y me contemplo ciega y extasiada
a la mágica luz interrogante
de un sonido que es otro y que es el mismo.
de su casa perdida (ya no llevan
a ningún sitio), alguien nos llama
con una voz querida, familiar.
Pero ya no hace falta contestarle.
La voz sola nos llama, suficiente,
cual si nada pudiera hacerle daño,
en el pasillo inmenso. Una lluvia
que no puede mojarnos, no se cansa
de rodear un día preferido.
Uno toca la puerta de la casa
que le fue deparada a nuestras manos
mortales, como un tímido consuelo.


Y CUANDO EL TIEMPO TORNA IMPURO UN ROSTRO...
una vida que amamos en su hora
cierta de dar, por siempre más reales
que su verdad presente, lo veremos
cuando lo rodeaba aquella lumbre,
cuando el tiempo era apenas un fragmento
de un cuerpo más espléndido, invisible.
Todo hombre es el guardián de algo perdido.
Algo que sólo él sabe, sólo ha visto.
Y ese enterrado mundo, ese misterio
de nuestra juventud, lo defendemos
como una fantástica esperanza.

Y LO REAL ES LO QUE AÚN NO HA SIDO...
Toda apariencia es una misteriosa
aparición. En la rama de otoño
no acaba el fruto sino en la velada
promesa de ser siempre que su intacta
forma ofreció un momento a nuestra dicha.
Pues toda plenitud es la promesa
espléndida de la muerte, y la visitación
del ángel en el rostro del más joven
que todos sabíamos que se iría antes
pues escogía el Deseo su sonrisa nocturna.
Con una súbita vehemencia (Canción de Candilejas) Como irrumpen atropelladas, sin medida, las razones de un hombre tímido, se agolpan esas cuatro o cinco notas primeras, se contraen un instante inmedible, y luego se remansan, persuasivas como una declaración de amor, que se fuera tornando una rara despedida. En vano intentan copiar esa tonada los rutinarios músicos. Ellos repiten las mismas notas pero entrando en un pausado ritmo regular que las vuelve banales, diluidas, sin esos silencios que se retardan, sin esos cortes bruscos, esos envalentonamientos adorables, de viejo mimo que recuerda la emoción del telón al descorrerse como aquel que sale de un largo silencio, e ilusionado con la amistad de la nieve tardía y la primera hoja verde, se decide, y rompe al fin a hablar, con una súbita vehemencia.

visitaciones y otros poemas / fina garcía marruz
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Maternidad / josé pedroni
Mujer: en un silencio que me sabrá a ternura,
durante nueve lunas crecerá tu cintura;
y en el mes de la siega tendrás color de espiga,
vestirás simplemente y andarás con fatiga.
El hueco de tu almohada tendrá un olor a nido,
y a vino derramado nuestro mantel tendido.
Si mi mano te toca, tu voz, con la vergüenza,
se romperá en tu boca lo mismo que una copa.
El cielo de tus ojos será un cielo nublado.
Tu cuerpo todo entero, como un vaso rajado
que pierde un agua limpia. Tu mirada un rocío.
Tu sonrisa, la sombra de un pájaro en el río...
Y un día, un dulce día, quizá un día de fiesta
para el hombre de pala y la mujer de cesta;
el día en que las madres y las recién casadas
vienen por los caminos a las misas cantadas.
El día que la moza luce su cara fresca,
y el cargador no carga, y el pescador no pesca...
-tal vez el sol deslumbre; quizá la luna grata
tenga catorce noches y espolvoree plata
sobre la paz del monte; tal vez en el villaje
llueva calladamente; quizá yo esté de viaje...
Un día, un dulce día, con manso sufrimiento,
te romperás cargada como una rama al viento,
y será el regocijo de besarte las manos,
y de hallar en el hijo tu misma frente simple,
tu boca, tu mirada…, y un poco de mis ojos,
un poco…, casi nada.
miércoles, 27 de abril de 2011
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entremos / josé pedroni

Entremos.
Para ti la hice
como un libro nuevo,
mirando, mirando
como hace el hormero.
Tuya es esta puerta;
tuyo este antepecho,
y tuyo este patio
con su limonero.
Tuya esta solana
donde en el invierno
pesará en tus párpados
tu adormecimiento.
Tuyo este emparrado
que al ligero viento
moverá sus sombras
sobre tu silencio.
Tuyo este hogar hondo
que reclama el leño,
para alzarte en humo,
para amarte en fuego.
Tuya esta escalera
por la cual, sin término,
subirás mi nombre,
bajaré mis versos.
Y tuya esta alcoba
de callado techo
donde siempre novios,
nos encontraremos.
Esta es huestra casa.
¡Hazme el primer fuego!
José Pedroni
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Mourid Barghouti
También está bien
También está bien morir en nuestra cama
sobre una almohada limpia
y entre amigos.
Está bien morir, una vez,
con las manos cruzadas sobre el pecho
vacíos y pálidos
sin arañazos, sin cadenas, sin banderas,
y sin pedir nada.
Está bien tener una muerte sin polvo,
sin agujeros en la camisa,
sin marcas en las costillas.
Está bien morir
con una almohada blanca, no la acera, bajo las mejillas,
las manos descansando en las de los que amamos
rodeados de médicos y enfermeras desesperados,
sin nada pendiente salvo una elegante despedida,
sin prestar atención a la historia,
dejando el mundo tal como es,
esperando que, algún día, algún otro
lo cambie.

Interpretaciones
Un poeta está sentado en un café, escribiendo:
la anciana
cree que está escribiendo una carta a su madre,
la joven
cree que está escribiendo una carta a su novio,
el niño
cree que está dibujando,
el hombre de negocios
cree que está meditando una transacción,
el turista cree que está escribiendo una postal,
el empleado
cree que está calculando sus deudas,
el policía secreta
camina lentamente, hacia él.
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y si dios fuera mujer / mario benedetti
¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta juan sin inmutarse
vaya vaya si dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas
tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce
su pubis no de piedra
sus pechos no de mármol
sus labios no de yeso
si dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos sida o pánico
nos contagiaría su inmortalidad
si dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno
con sus brazos no cerrados
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles
ay dios mío dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería
qué venturosa espléndida imposible
prodigiosa blasfemia
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José Luis Díaz-Granados - Algarabiónica
Sombra pesada pasada voy a demolerte
a torcerte como a un trapo mojado
para volverte añicos y sacarte luz.
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intenciones / fabién ruíz

(del amable ernest guach que me lo hizo llegar y conocer...)
No intento ser el gran amor de tu vida,
ese que te exige, te demanda y luego te olvida.
Simplemente intento ser ese que disfruta
cada instante, cada segundo de tu compañía.
Ese que en aquella noche de verano
bajo un cielo repleto de estrellas,
encontró en un abrazo, en un beso tuyo,
la felicidad que creía perdida.
No quiero ser tu dueño, tu pastor, tu guía,
ese que te dice lo que tienes que hacer y luego te margina.
Simplemente intento ser ese que te quiere y te mima.
Ese que en aquella madrugada de desvelo,
feliz, extasiado, intensamente disfrutó
de la paz de tu rostro mientras dormías...
No me interesa ir de visita por tu vida,
ser el gran señor que te llena de cosas
por fuera y por dentro te vacía.
Sólo intento ser el que te provoque una sonrisa,
ese que aquel día poniéndose romántico,
enmarcó la belleza de tu rostro
y le escribió una dulce poesía.
No me gustaría ser ese que de rodillas suplica tu amor,
ese que te tortura y lastima con su fuerte obsesión.
Solamente ansío ser aquel que naturalmente desees,
ese que en una impensada y casual noche
fue dueño de tu confianza por única vez,
protagonista sin ninguna restricción
de la completa entrega de tu pasión.
Sólo intento ser aquel que te pueda enseñar:
que quizás exista el amor eterno,
que tal vez la felicidad tenga dueño,
que cada instante compartido
puede ser un mágico sueño
del que no se quiere despertar...
Sólo pretendo ser únicamente yo,
ese loco perdido que te quiere,
ese poeta que se anima a decir
sin miedos todo lo que siente:
¡Te amo intensamente
cómo ayer, cómo hoy,
cómo lo haré siempre!
(Fabián Ruiz)
Del libro PoemasdeAmor.com.ar: En la piel de tus deseos
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Etiquetas: fabián ruíz
Larissa Morais poesía en figuras / pablo neruda


Soneto VI
En los bosques, perdido, corté una rama oscura
y a los labios, sediento, levanté su susurro:
era tal vez la voz de la lluvia llorando,
una campana rota o un corazón cortado.
Algo que desde tan lejos me parecía
oculto gravemente, cubierto por la tierra,
un grito ensordecido por inmensos otoños,
por la entreabierta y húmeda tiniebla de las hojas.
Pero allí, despertando de los sueños del bosque,
la rama de avellano cantó bajo mi boca
y su errabundo olor trepó por mi criterio
como si me buscaran de pronto las raíces
que abandoné, la tierra perdida con mi infancia,
y me detuve herido por el aroma errante.



Soneto XVIII
Por las montañas vas como viene la brisa
o la corriente brusca que baja de la nieve
o bien tu cabellera palpitante confirma
los altos ornamentos del sol en la espesura.
Toda la luz del Cáucaso cae sobre tu cuerpo
como en una pequeña vasija interminable
en que el agua se cambia de vestido y de canto
a cada movimiento transparente del río.
Por los montes el viejo camino de guerreros
y abajo enfurecida brilla como una espada
el agua entre murallas de manos minerales,
hasta que tú recibes de los bosques de pronto
el ramo o el relámpago de unas flores azules
y la insólita flecha de un aroma salvaje.
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Etiquetas: chile, Larissa Morais, pablo neruda
La coma, esa puerta giratoria del pensamiento / Julio Cortázar
Lea y analice la siguiente frase:
"Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría en
cuatro patas en su búsqueda."
Si usted es mujer, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra mujer.
Si usted es varón, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra tiene.
viernes, 15 de abril de 2011
Publicado por Cheqa en 14:10 0 comentarios
Etiquetas: julio cortázar
Amo a los hombres y les canto.../ Gioconda Belli
Amo a los hombres
y les canto.
Amo a los jóvenes
desafiantes jinetes del aire,
pobladores de pasillos en las Universidades,
rebeldes, inconformes, planeadores de mundos diferentes.
Amo a los obreros,
esos sudorosos gigantes morenos
que salen de madrugada a construir ciudades.
Amo a los carpinteros
que reconocen a la madera como a su mujer
y saben hacerla a su modo.
Amo a los campesinos
que no tienen más tractor que su brazo
que rompen el vientre de la tierra y la poseen.
Amo, compasiva y tristemente, a los complicados
que han convertido su hombría en una sanguinaria
y han dejado los pensamientos más profundos, los
por cálculos y métodos de explotación.
Amo a los poetas -bellos ángeles lanzallamas-
que inventan nuevos mundos desde la palabra
y que dan a la risa y al vino su justa y proverbial importancia.
que conocen la trascendencia de una conversación
tranquila bajo los árboles,
a esos poetas vitales que sufren las lágrimas y van
y dejan todo y mueren
para que nazcan hombres con la frente alta.
Amo a los pintores -hombres colores-
que guardan su hermosura para nuestros ojos
y a los que pintan el horror y el hambre
para que no se nos olvide.
Amo a los solitarios pensadores
los que existen más allá del amor y de la comprensión sencilla
los que se hunden en titánicas averiguaciones
y se atormentan día y noche ante lo absurdo de las respuestas.
A todos amo con un amor de mujer, de madre, de hermana,
con un amor que es más grande que yo toda,
que me supera y me envuelve como un océano
donde todo el misterio se resuelve en espuma...
Amo a las mujeres desde su piel que es la mía.
A la que se rebela y forcejea con la pluma y la voz desenvainadas,
a la que se levanta de noche a ver a su hijo que llora,
a la que llora por un niño que se ha dormido para siempre,
a la que lucha enardecida en las montañas,
a la que trabaja -mal pagada- en la ciudad,
a la que gorda y contenta canta cuando echa tortillas
en la pancita caliente del comal,
a la que camina con el peso de un ser en su vientre
enorme y fecundo.
A todas las amo y me felicito por ser de su especie.
Me felicito por estar con hombres y mujeres
aquí bajo este cielo, sobre esta tierra tropical y fértil,
ondulante y cubierta de hierba.
Me felicito por ser y por haber nacido,
por mis pulmones que me llevan y me traen el aire,
porque cuando respiro siento que el mundo todo entra en mí
y sale con algo mío,
por estos poemas que escribo y lanzo al viento
para alegría de los pájaros,
por todo lo que soy y rompe el aire a mi paso,
por las flores que se mecen en los caminos
y los pensamientos que, desenfrenados, alborotan en las cabezas,
por los llantos y las rebeliones.
Me felicito porque soy parte de una nueva época
porque he comprendido la importancia que tiene mi existencia,
la importancia que tiene tu existencia, la de todos,
la vitalidad de mi mano unida a otras manos,
de mi canto unido a otros cantos.
Porque he comprendido mi misión de ser creador,
de alfarera de mi tiempo que es el tiempo nuestro,
quiero irme a la calle y a los campos,
a las mansiones y a las chozas
a sacudir a los tibios y haraganes,
a los que reniegan de la vida y de los malos negocios,
a los que dejan de ver el sol para cuadrar balances,
a los incrédulos, a los desamparados, a los que han
a los que ríen y cantan y hablan con optimismo;
quiero traerlos a todos hacia la madrugada,
traerlos a ver la vida que pasa
con una hermosura dolorosa y desafiante,
la vida que nos espera detrás de cada atardecer
-último testimonio de un día que se va para siempre,
que sale del tiempo y que nunca volverá a repetirse-.
Quiero atraer a todos hacia el abrazo de una alegría que comienza,
de un Universo que espera que rompamos sus puertas
con la energía de nuestra marcha incontenible.
Quiero llevaros a recorrer los caminos
por donde avanza -inexorable- la Historia.
Porque los amo quiero llevarlos de frente a la nueva mañana,
mañana lavada de pesar que habremos construido todos.
Vámonos y que nadie se quede a la zaga,
que nadie perezoso, amedrentado, tibio, habite la faz de la tierra
para que este amor tenga la fuerza de los terremotos,
de los maremotos,
de los ciclones, de los huracanes
y todo lo que nos aprisione vuele convertido en desecho
mientras hombres y mujeres nuevos
van naciendo erguidos
luminosos
como volcanes...
Vámonos
Vámonos
Vámonoooos!!!
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Qué es el hombre / Nicanor Parra
Nada
si se compara con el todo
Todo
si se compara con la nada:
Nacimiento más muerte:
Ruido multiplicado por silencio:
Medio aritmético entre el todo y la nada.
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En la morada de la luz escribo... / María Sanz
En la morada de la luz escribo
con una transparencia contenida,
que me hace hueco, que me desenvuelve
de tanta noche cruel y su amenaza.
Voy de camino, siempre voy, a solas
por las estancias donde iba antes
de saber que ya no tengo regreso.
En la morada de la luz, del cálido
perfume que conforta mis poemas
escribo hacia delante, como vivo.
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Canción de los espías cultos en el momento de envejecer / Jaime Siles

Mi vida a cambio de dos o tres cerillas.
Mi vida a cambio de sorbos de cognac.
Mi vida a cambio de dos o tres colillas.
Mi vida a cambio de este cul-de-sac.
Mi vida a cambio de litros de bencina.
Mi vida a cambio del cónico coral.
Mi vida a cambio del tul de muselina.
Mi vida a cambio de códices de cal.
Mi vida a cambio de luces opalinas.
Mi vida a cambio del cúfico cristal.
Mi vida a cambio de sienes serpentinas.
Mi vida a cambio del fuego en un portal.
Mi vida a cambio de túneles de mina.
Mi vida a cambio de cámaras de gas.
Mi vida a cambio del zinc de una bocina.
Mi vida a cambio del dado de este as.
Mi vida a cambio de nieve derretida.
Mi vida a cambio del ritmo de un compás.
Mi vida a cambio de carne atardecida.
Mi vida a cambio del cine al que tú vas.
Mi vida es esta cifra de la vida.
Mi vida es esta clave y este imán.
Mi vida es la pistola y es la herida
abierta por la ley de un alacrán.
Mi vida es recorrer las avenidas,
pasar por las fronteras como sal
disuelta en las mareas y crecidas
sin que una gota sienta el temporal.
Mi vida es un andar por las esquinas
y en los pasos de cebra atravesar
un semáforo rojo entre bocinas
y uno a uno los coches sortear.
Mi vida son el metro y el tranvía,
y el avión y el tren y el huracán:
son el paso a nivel sin guardavía
y el lapilli que lanza su volcán.
Mi vida es la partida de la luna
al póker de las lenguas y el disfraz
de todas las vocales y de alguna
consonante compuesta por el caz
de la garganta y de la galante
fonemática suma artificial
que los peligros ponen cimbreante
como un tallo de tersura vegetal.
Mi vida de después es la de antes.
Mi vida son el mapa, el telefax,
el télex, la pistola y el vibrante
telegrama enviado por las FAS.
Ahora que no haya nadie aquí delante,
ahora que me hago viejo nada más,
quiero tallar aquí como un diamante
este informe unívoco y cambiante
cifrado en una copa de cognac.
El parte de mi vida sí con arte.
El arte de mi vida en el compás
del tiempo que me parte cuando parte
de mi vida en el dado no es el as.
Mi vida es la película de Marte
que ponen en el cine al que tú vas.
Mi vida es el punto del que parte
la ácida nada que deja el aguarrás.
Hoy quiero recordar sólo el diamante.
Hoy quiero recordar sólo el final
de la mano que escribe con un guante
la plenitud total de aquel instante
borrado por la aurora boreal.
Que sus manos me digan el cuadrante;
el azimut, el cenit, el dial
del punto fijo e inmóvil con que Dante
pintó el tiempo en forma de sextante
el mismo día en que cumplió mi edad.
Quiero creer que soy aquel instante
que pintaba un poeta medieval.
Quiero creer que soy la consonante
estrofa de la aurora boreal.
Ahora que la sangre forma parte
de la bala que veo bajo el chal
y la camisa me tiñe con el arte
de la flor que se extiende por mi ojal
quiero decir el mudo teorema
mi vida cifrada en el poema
del espía que expía su final.
Jaime Siles
De "Música de agua" 1983
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Vacíos / Adolfo Costa du Rels

Vacío, vacío, vacío en sí y en torno a sí!
Vacío atroz confirmado vez a vez por la ausencia
que coincide exactamente con el silencio
como si el uno fuera la replica del otro.
Ay! no poder llenar ya este vacío de esperanza!
Vacío inmensurable y empero fragmentado
En número angustiado, ilimitado
De pequeños vacíos
Cotidianos, conmovedores, ridículos, estúpidos...
Vacío el escritorio donde a menudo su frente
Sus manos, se posaban... Testigo acaso de las primeras penas;
Vacío en los cuadernos de las tareas diarias
Donde peleaba el niño antaño con problemas;
Vacío de las frases que no alcanzaban complemento,
Garabateadas, diríase a ocultas, en un rincón;
Frase inconclusa: sujeto y verbo: YO AMO...
Amó. Eso es todo. Mas sabremos a quien?
Quien fue el ser encantador, exquisito diablillo
Cuyo misterio guarda tanta gracia todavía?
Ah! Ese vacío dejado en algún sitio del espacio
Por un nombre que vibro breve instante,
Calló luego, de pronto, mosquito que va a morir,
Morir porque es preciso... El invierno esta ahí.
Adolfo Costa du Rels
(Bolivia, 1891-1980)
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America Del Sur Eternamente ( isabel parra)

América del sur quiero cantarte
y en idiomas sin trabas quiero hablarte
me reconoci en todos tus rincones
y volví a desatar todas mis emociones.
América del sur eternamente
te declaro mi amor públicamente.
América del sol, de la esperanza
caminé en los jardines de mi infancia
y a pesar que la distancia nos separa
soy la raiz que en el tiempo mas amarra.
América del sur eternamente
te declaro mi amor públicamente.
América de mi alma dolorida
nace el canto del fondo de la vida
me reí bajo el sol del mediodía
y me vestí con lirios de alegría.
América del sur eternamente
te declaro mi amor públicamente.
América de vidas y de rosas
de abejas labradoras, mariposas
has puesto luz en todas las jornadas
has puesto amor en todas las miradas.
América del sur eternamente
te declaro mi amor públicamente.
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décimas para playa girón / barbara calderón romero

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Etiquetas: barbara calderón romero
Mujeres del mundo: uníos / Teresa Calderón
Mujeres del mundo: uníos
Arriba mujeres del mundo
La buena niña
Y la buena para el leseo
Las hermanitas de los pobres y amiguitas de los ricos
La galla chora y la mosca muerta
La galla hueca y el medio pollo
La cabra lesa y la cabra chica metida a grande
Canchera la cabra
Y la que volvió al redil
La que se echa una canita al aire
La que cayó en cana o al litro
Y la caída del catre
Las penelopes
Matas haris y juanas de arco
La que tiene las hechas y las sospechas
La que se mete a monja
O en camisas de once varas.
La mina loca la mina rica
Pedazo de mina
La que no tenga perro que le ladre
Y la que "tenga un bacán que la acamale"
Arriba las mujeres del mundo
La comadre que saca los choros del canasto
Los pies del plato
Y las castañas con la mano del gato
Las damas de blanco azul y rojo
Las de morado
Las damas juanas y damiselas
Todas las damas y las nunca tanto
La liviana de cascos
Y la pesada de sangre
La tonta que se pasó de viva y la tonta morales
La que se hace la tonta si le conviene
La que no sabe nada de nada
Y esa que se las sabe por libro
La madre del año arriba,
Madre hay una sola
Y las que se salieron de madre
Arriba mujeres del mundo:
La cabra que canta pidiendo limosna
La que como le cantan baila
Y la que no canto ni en la parrilla
Arriba todas las que tengan
Vela en este entierro
La que pasa la lista
Y la que se pasa de lista
La aparecida y la desaparecida
La que se ríe en la fila
Y la que ríe último ríe mejor:
La natasha la eliana la pía
La paz la anamaría la lila
La angelina y la cristina
La que anda revolviendo el gallinero
La que pasa pellejerías
Y la que no arriesga el pellejo
La dejada por el tren
O por la mano de Dios.
Que se alcen las mujeres con valor
las pierdeteuna
y las que se las ha perdido todas
la percanta que se pasa para la punta
y esa que apuntan con los fusiles.
miércoles, 30 de marzo de 2011
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Etiquetas: Teresa Calderón
de Mauricio Redolés: Bello Barrio
Es un bello barrio en que los camaradas no han desaparecido aún y los bares son color anilina que puede leerse al revés igual.
Descubrí un bello barrio de luces antiguas y gente amable
Las mujeres son bellas ánimas aún más que una madre, atraviesan las calles en aeroplano.
Y hay avisos, y hay avisos, y hay avisos, y hay avisos antiguos envueltos en gasa y paños sencillos
Y el blues vive en la sangre y aún no ha llegado la hora de los asesinatos
Es más aún, la banda de asesinos todavía es tramitada en las fronteras del Polo Sur.
Descubrí un bello frágil barrio al suroeste de Santiago de Chile
Su belleza es tal que aún mi hermano tiene el rostro recompuesto antes de la fiebre verde y los fierrazos.
Es bello, porque parece ser Londres 1956 por Bethnal Green O Buenos Aires 1950, con equipos de fútbol y barras de emigrantes y Gato Barbieri es chico, con olor a chocolate y naranjas
Hay arreglos de guitarra imaginativos y tengo amores con una muchacha que es casi de este barrio.
Hay la alegría de esa utopía que nos negó este siglo
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse
Aquí nadie discrimina a los negros porque todos somos negros
Aquí nadie discrimina a los obreros porque todos somos obreros
Aquí nadie discrimina a las mujeres porque todos somos mujeres
Aquí nadie discrimina a los chicanos porque todos somos chicanos
Aquí nadie discrimina a los comunistas porque todos somos comunistas
Aquí nadie discrimina a los chilenos porque todos somos chilenos
Aquí nadie discrimina a los cabros chicos porque todos somos cabros chicos
Aquí nadie discrimina a los rockeros porque todos somos rockeros
Aquí nadie discrimina a los punkies porque todos somos punkies
Aquí nadie discrimina a los mapuches porque todos somos mapuches
Aquí nadie discrimina a los hindúes porque todos somos hindúes
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse
Bello barrio, bello barrio, bello barrio, bello barrio bello
En que los cines dan las películas del Guatón Ruiz Y la música de Los Jaivas no ha sido destruida a hachazos
Bello barrio con b larga y a corta, en que el proyecto cultural no ha sido culeado, ni tampoco nos borraron los murales que anuncian la venida del afamado grupo chicano de rock Los Lobos y la emigración de viejos chipriotas y hermanas negras traen la comida y la música que nadie les pisoteará
Porque acá nadie discrimina a los chipriotas porque todos somos chipriotas
Y en donde tú vas con tu sueño y la ternura viva en los labios
Porque acá nadie discrimina a los que van con su sueño y la ternura viva en los labios.
Bello barrio en que los dinamitados aún tienen los dedos pegados a las manos y el páncreas dentro de su cuerpo y van por ahí tranquilos
Más tranquilos que son esos Barrio donde existen horas que después no fuerán necesarias
Barrio de lluvia y gotas como estufa y hay una sinceridad de panadería que me pone nostálgico y sureño
Y la guerra no está ni en las historietas del kiosco
Porque en esas historietas vienen sólo colores y gritos de gozo
Iba un hombre mitad pez y mitad hombre y todos lo quieren y le preguntan:¿Cuál es tu nombre amigo?
Y él ríe con sus ojos anaranjados de pez
Barrio donde ese loco de Miraflores y Merced salió hace cincuenta siglos, la mañana en que el tiempo ajeno fue el tiempo
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse
Barrio con cuadernos de hojas verdes y gruesasdonde el lápiz conversa con el cuaderno al escribir y son amigos
Barrio donde Soledad Fariña pinta su primer libro
Barrio donde Téllez organiza un primer tucaneo
Descubrí un bello barrio en que el oxigeno es bello y puedo llorar cuando escribo
Descubrí un bello barrio donde nadie discrimina a los allanados porque todos nos hemos hallado
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse
Barrio donde los misterios son misterios bellos y entretenidos
Barrio donde las chimeneas echan oxígeno y la gente puede perder un paraguas, pero nadie le devuelve una metralleta, conchetumadre
Barrio en que en la tele aún sale el Perro Olivares y Cortázar y Arlen Siu y Víctor Jara y Roque Dalton y John Lennon.
Están posibles con la posibilidad que vivieron
Barrio en donde los accidentes son accidentales
Acá el presente no ha acontecido, es más aún, las balas que desgarrarán los tiernos pezones de los desaparecidos aún son plomo en lejanas minas de un continente aún no descubierto
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse
En donde las librerías de viejos están llenas de obras que luego la memoria tendrá que someter a la fantasía
Barrio en donde los poetas aún dialogan con la muerte, de madrugada, bebiendo pisco y no se han enemistado con ella
Acá el futuro se vive en su pasado, noticias vulgares en radios vulgares
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse
Se llega por recorridos de micros inexistentes
Se llega por calles subterráneas
Ven a esta bella barriada a encender el ultimo fuego
amor
Publicado por Cheqa en 7:31 0 comentarios
Etiquetas: chile, mauricio redolés










